
Las consecuencias de la tormenta Oriana se han convertido en una auténtica prueba para los habitantes de España. El temporal trajo consigo no solo vientos devastadores, sino también precipitaciones récord, provocando el cierre de espacios públicos y alterando el ritmo habitual de vida. Esto se ha notado especialmente en Madrid, donde el embalse de Navacerrada (Navacerrada) se transformó en un mar embravecido y las ráfagas de viento alcanzaron los 100 km/h.
Tragedia en Cataluña: una mujer falleció y otras 85 personas resultaron heridas de diversa gravedad. En otras regiones se registraron numerosos incidentes relacionados con la caída de árboles, daños en vehículos y problemas en el transporte. Las autoridades se vieron obligadas a cerrar temporalmente escuelas, puertos e incluso parques históricos de la capital para evitar nuevas víctimas y daños.
Agua y viento
En Madrid llamó la atención una imagen poco habitual: el embalse de Navacerrada se vio azotado por fuertes oleajes, algo poco frecuente en esta zona. Actualmente, el nivel del agua en el embalse alcanza el 83% de su capacidad máxima y, para prevenir situaciones de emergencia, se está liberando agua hacia el río Navacerrada. Esta medida es esencial para cumplir con las normas de seguridad y mantener la estabilidad de las infraestructuras hidráulicas.
Una serie de tormentas que atravesaron el país contribuyó al rápido llenado de los embalses. En la mayoría de ellos, incluidos los del Comunidad de Madrid, el nivel del agua superó el 80%. Destaca el caso de la presa de El Villar, donde incluso se registró un excedente — un 104% de la capacidad proyectada—, lo que obligó a realizar un vertido de emergencia.
Restricciones y medidas
El sábado, coincidiendo con el inicio de las celebraciones de carnaval en Madrid, las autoridades decidieron cerrar los nueve parques históricos de la ciudad, incluido el emblemático parque El Retiro. La causa: el riesgo de caída de árboles y grandes ramas. Las restricciones se mantuvieron no sólo durante el fin de semana, sino también el lunes, debido al peligro persistente para los visitantes por la inestabilidad meteorológica.
Se han registrado precipitaciones anómalas en un tercio de las estaciones meteorológicas del país y en algunos puntos, como en Grazalema (Cádiz), se batieron récords históricos. En esta localidad se tuvo que evacuar a los vecinos por la amenaza de inundaciones de gran magnitud. En otras zonas, como Sevilla, los automovilistas resultaron afectados: una mujer sufrió heridas cuando una palmera cayó sobre su coche.
Tormentas en todo el país
El lunes se mantuvo la alarma por fuertes vientos en la costa de Cataluña y en Tarragona, aunque la intensidad del temporal fue disminuyendo poco a poco. Las alertas oficiales por oleaje elevado ya se habían retirado, pero las consecuencias del mal tiempo seguirán haciéndose notar durante un tiempo.
Catástrofes meteorológicas de este tipo no son infrecuentes en España en los últimos años. Por ejemplo, la reciente tormenta Leonardo también provocó evacuaciones masivas, cierre de colegios y bloqueo de carreteras en Andalucía. Más detalles sobre cómo el fenómeno afectó la vida de toda una región se pueden encontrar en el reportaje sobre las consecuencias de la tormenta Leonardo en Andalucía.
El aumento de fenómenos meteorológicos extremos en España está relacionado con el cambio climático y la inestabilidad de los frentes atmosféricos. En los últimos años, el país se ha enfrentado a huracanes, lluvias torrenciales y sequías, que han provocado interrupciones en la infraestructura y evacuaciones masivas. En 2025, tormentas similares ya habían causado el cierre de puertos y la cancelación de vuelos, mientras que en algunas regiones se registraron cortes de energía eléctrica. Con cada nuevo suceso, las autoridades se ven obligadas a reforzar las medidas de seguridad y a revisar los protocolos de respuesta ante emergencias.












