
Este sábado, en la sede de la Audiencia Nacional en Madrid, está previsto que sean interrogadas tres figuras conocidas vinculadas a la investigación mediática sobre la presunta corrupción en la empresa pública SEPI. Leire Díez, exmiembro del PSOE y exfuncionaria, el empresario vasco Anchón Alonso y el expresidente de SEPI Vicente Fernández Guerrero afrontarán su primer interrogatorio tras pasar tres días en los calabozos de la Guardia Civil. Todos ellos desconocen hasta ahora las pruebas concretas reunidas en su contra, ya que el juez Antonio Piña mantiene el sumario bajo secreto y la defensa no ha tenido acceso a los materiales del caso.
Tampoco está claro si se adoptará una medida cautelar de prisión provisional. Lo único confirmado es que los tres están investigados por su presunta implicación en una trama de corrupción centrada en SEPI, la entidad estatal que gestiona participaciones públicas en diversas empresas. Las acusaciones provisionales incluyen prevaricación, malversación, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal.
El foco sobre Leire Díez
La investigación sobre Leire Díez se centra en posibles irregularidades cometidas durante su etapa en dos empresas públicas: ENUSA Industrias Avanzadas y Correos. La primera se encarga del suministro de uranio enriquecido para las cinco centrales nucleares activas en España. En 2018, Díez asumió la jefatura de prensa de ENUSA y, posteriormente, en 2022, pasó a Correos, donde ocupó hasta 2024 el cargo de directora de filatelia y relaciones institucionales.
Agentes de la Guardia Civil ya han visitado ambas empresas solicitando documentación sobre contratos sospechosos. Además, durante la detención se llevó a cabo un registro en un piso de la calle Diego de León en Madrid, donde, según la investigación, Díez se reunía con representantes empresariales.
Los casos de Anchón Alonso
Anchón Alonso, empresario del País Vasco, vuelve a estar en el centro de la atención por su empresa Servinabar 2000. Entre los socios de esta sociedad se encuentra el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. Anteriormente, Alonso ya había declarado ante el Tribunal Supremo por otro caso relacionado con sospechas de manipulación en la adjudicación de contratos públicos durante la etapa del ministro José Luis Ábalos.
En la nueva investigación que lleva la Audiencia Nacional, el foco está puesto en la colaboración de Servinabar con la empresa Forestalia, especializada en energías renovables. Servinabar asesoró a Forestalia en un proyecto de línea eléctrica que cruza Navarra y también participó en la construcción de parques solares. Los investigadores también analizan los vínculos de Alonso con otros implicados en el caso, entre ellos Vicente Fernández Guerrero.
Vicente Fernández Guerrero
El ex presidente de SEPI, Vicente Fernández Guerrero, fue nombrado en el cargo en 2018 tras la llegada al poder de Pedro Sánchez. Sin embargo, un año y cinco meses después, se vio obligado a dimitir debido a sospechas de irregularidades en la concesión de la licencia para explotar la mina de Aznalcóllar, en Andalucía. Tras dejar SEPI, se dedicó a la consultoría privada, incluyendo trabajos para Servinabar, por los que recibió ingresos considerables. En 2021, sus beneficios por esta actividad superaron los 68.000 euros y en 2023, los 33.000 euros. La Hacienda de Navarra registró importantes retenciones fiscales, aunque los ingresos exactos correspondientes a 2022 siguen sin aclararse.
Los investigadores también analizan la gestión de Fernández Guerrero durante su etapa al frente de SEPI. Los agentes de la UCO solicitaron documentación a cuatro empresas vinculadas con SEPI: ENUSA, Mercasa, Sepides y Cofivacasa. Su interés se centra en el reparto de contratos públicos y la concesión de subvenciones. Además, el foco se amplía a sus nuevos proyectos empresariales, como la gestión del bar La Bola en el polígono industrial La Cartuja de Sevilla, así como a su considerable cartera inmobiliaria.
Preguntas sin respuesta
En julio del año pasado, Fernández Guerrero ya compareció en el Senado durante las audiencias del caso Koldo, donde miembros de la oposición pusieron en duda el origen de su patrimonio. En aquella ocasión, se acogió a su derecho a no declarar por seguir como investigado en el caso Aznalcóllar, del que posteriormente fue absuelto. Ahora, sujeto a una nueva investigación, podría volver a ejercer su derecho a no responder ante el tribunal.












