
De cara a las elecciones regionales en Aragón, la atención se centra en cómo tres partidos de izquierda, que hasta hace poco actuaban como un bloque unido, ahora se ven obligados a competir entre sí por el respaldo de los votantes. Esta confrontación podría influir significativamente en la correlación de fuerzas en el parlamento regional y definir el futuro del movimiento progresista en la comunidad. Para muchos habitantes de Aragón, el resultado de estos comicios será un indicador de la eficacia de las estrategias fragmentadas de partidos que antes se unían por un objetivo común.
En 2023, los votantes que apoyaban a Chunta Aragonesista, Podemos e Izquierda Unida optaron por una sola coalición: Sumar. Sin embargo, dos años y medio después, el panorama político ha cambiado: cada uno de estos partidos concurre ahora en solitario. Como antes, los une mucho, desde consignas feministas y ecologistas hasta la crítica de la política económica y las privatizaciones. Pero ahora compiten por menos del 14% de los votos, según las encuestas más recientes, apenas por encima del resultado conjunto alcanzado en los anteriores comicios.
Estrategias y diferencias
Chunta Aragonesista, liderada por Jorge Pueyo, apuesta por una retórica nacionalista y resalta su independencia respecto a los partidos centrales. El lema «sin cadenas que aten a Madrid» se ha convertido en el distintivo de la campaña de Pueyo, quien anteriormente fue diputado por Sumar. Según las encuestas, Chunta encabeza entre las fuerzas de izquierda e incluso podría aumentar su representación, especialmente gracias a su popularidad entre los jóvenes: entre los votantes menores de 25 años, el partido supera el 10% de apoyo, una cifra mayor que la de los socialistas. Sin embargo, en ciudades de entre 10.000 y 20.000 habitantes, Chunta obtiene resultados más discretos que en otros segmentos.
El partido también destaca por presentarse en las tres circunscripciones electorales de la región, aunque sus posibilidades en Teruel siguen siendo bajas. Es relevante que Chunta cuenta con respaldo no solo entre la izquierda tradicional, sino también entre votantes centristas, lo que amplía su base electoral. Jorge Pueyo es una figura conocida por el gran público, lo que brinda al partido una ventaja añadida en un contexto de baja notoriedad de los demás candidatos.
Cambio de liderazgos
La coalición IU-Movimiento Sumar, encabezada por Marta Abengochea, podría según los pronósticos superar a Podemos, a pesar de haber quedado por detrás en votos en los anteriores comicios. Abengochea, trabajadora del ayuntamiento de Zaragoza, pone el acento en el «hilo rojo» de las tradiciones y una marcada identidad de clase. Su equipo subraya la previsibilidad y notoriedad del partido, así como su firme oposición a las fuerzas de derecha y ultraderecha.
A diferencia de Chunta, IU-Movimiento Sumar tiene mayor apoyo entre los votantes mayores: la formación consigue su porcentaje más alto entre las personas mayores de 65 años. En cambio, los jóvenes muestran menos interés por ella. Además, la coalición lidera con claridad entre quienes se identifican como de extrema izquierda, un rasgo que la distingue de la tendencia nacional, donde Podemos suele dominar tradicionalmente ese segmento.
Críticas y conflictos
Podemos-Alianza Verde, que incluye también a un partido ecologista, mantiene la postura más dura frente al gobierno central y a sus antiguos aliados. La cabeza de lista, María Goikoetxea, no pierde oportunidad para criticar a los socialistas y a Sumar, a quienes acusa de corrupción y de defender insuficientemente los derechos sociales. Durante los debates, Goikoetxea ha planteado en varias ocasiones cuestiones sobre decisiones controvertidas del gobierno, como los beneficios fiscales a propietarios y los escándalos en torno a proyectos energéticos.
A pesar de que durante la campaña Podemos logró un acuerdo con el gobierno sobre la legalización de inmigrantes, el partido sigue manifestando una oposición activa a las medidas que, según consideran, van en contra de los intereses de la ciudadanía. Particular indignación causó el reciente pacto entre el gobierno y el partido vasco PNV, que según los líderes de Podemos supone una merma en los derechos de los inquilinos. En un mitin en Zaragoza, el exlíder de la formación, Pablo Iglesias, volvió a subrayar que sólo Podemos está dispuesta a decir la verdad sobre la corrupción, la OTAN y la influencia de los grandes medios, mientras que otras fuerzas de la izquierda prefieren no agudizar el conflicto.
Consecuencias para la región
La división del electorado de izquierda en Aragón podría impedir que cualquiera de los partidos aumente significativamente su peso en el parlamento. En un contexto de bajo apoyo general, la competencia entre antiguos aliados se vuelve especialmente intensa. Para los votantes, esto significa que sus votos podrían ser decisivos para el futuro equilibrio de fuerzas en la región.
En los últimos años, situaciones similares ya se han dado en otras regiones de España donde los partidos de izquierda, al no lograr un frente común, perdieron posiciones frente a rivales más cohesionados. Como resultado, a pesar de la similitud de programas y objetivos, la desunión debilita la influencia del movimiento de izquierda a nivel local. En Aragón, este proceso se ha agudizado ante la creciente competencia y el descenso de interés por los partidos tradicionales.
Recordando acontecimientos recientes, cabe destacar que divisiones electorales semejantes ya han provocado resultados inesperados en elecciones de otras autonomías. En algunos casos, esto dio paso a nuevas fuerzas políticas; en otros, fortaleció la posición de la derecha. En cualquier caso, la experiencia demuestra que la fragmentación en la izquierda rara vez genera beneficios a largo plazo.
Anteriormente analizamos en detalle cómo los cambios en los derechos electorales y la legalización masiva de nuevos ciudadanos pueden influir en el resultado de las elecciones. En el reportaje «Derecho al voto para inmigrantes y descendientes de exiliados: qué cambiará en 2026» se analizaron las controversias en torno a los nuevos votantes y las posibles consecuencias para el equilibrio político en España. Estos procesos están estrechamente ligados a los cambios actuales en el mapa electoral de Aragón.












