
En Madrid estalló un escándalo por la financiación de los servicios de bomberos: las autoridades regionales quedaron en el centro de un proceso judicial que terminó con la victoria de los bomberos. El tribunal determinó que 40 millones de euros recaudados de los residentes a través de primas de seguros fueron destinados a fines distintos a los previstos. Estos fondos debían invertirse en la renovación del equipo y la mejora de las condiciones laborales de los rescatistas, pero en su lugar se diluyeron en otras partidas presupuestarias.
Los bomberos de Madrid llevaban años alertando: el dinero que por ley debía reforzar su servicio desaparecía sin rastro. Cada póliza de seguro contra incendios incluye un recargo especial —el 5% del importe total— que las aseguradoras están obligadas a transferir al presupuesto para financiar medidas contra incendios. Sin embargo, como se descubrió, estos fondos no llegaban a su destino.
Fondos desviados de su finalidad
El fallo judicial ha sentado un verdadero precedente. Las autoridades regionales, lideradas por Isabel Díaz Ayuso, no lograron justificar por qué los recursos destinados a los bomberos se usaron para otros fines. Representantes del sindicato de bomberos aseguran que el dinero se empleó para cubrir gastos operativos de otros servicios de emergencia y no para la adquisición de equipos ni para la modernización de los parques de bomberos.
En la región trabajan 1.648 bomberos distribuidos en 22 estaciones. Solo Madrid y Alcorcón cuentan con servicios independientes propios. El resto de ciudades y localidades dependen completamente del presupuesto regional. Los bomberos insisten en que, si los fondos se destinaran correctamente, cada estación podría contar con equipos modernos, incluyendo escaleras automáticas y vehículos especializados para accidentes de tráfico e incendios forestales. Esto permitiría atender las emergencias con mayor rapidez y eficacia, lo que supondría salvar más vidas.
Problemas en las estaciones
La situación en los parques de bomberos dista mucho de ser ideal. En algunas estaciones hay filtraciones en los techos, en otras sufren plagas de ratas. Nueve estaciones, situadas en Getafe, Tres Cantos, Torrejón, Móstoles, Leganés, Villaviciosa de Odón, Villalba, Escorial y Pozuelo, se encuentran en un estado especialmente crítico. Los bomberos denuncian la falta de equipamiento moderno, la ausencia de nuevos dispositivos de rescate y la obsolescencia de los trajes de protección. En varios casos, la Inspección de Trabajo ya ha registrado irregularidades.
Los sindicatos destacan que, si los fondos recaudados a través de las pólizas de seguro se canalizaran adecuadamente, la situación podría cambiar radicalmente. No habría que esperar refuerzos de estaciones lejanas y cada parque estaría preparado para cualquier emergencia.
Precedente legal
La resolución judicial emitida el 11 de noviembre obliga a las autoridades regionales a destinar todos los ingresos provenientes de las aseguradoras exclusivamente al desarrollo y equipamiento de los servicios de bomberos. Los jueces subrayaron que cualquier intento de utilizar estos fondos para otros fines constituye una violación directa de la ley. El sindicato de bomberos considera que esta decisión no solo protege sus intereses, sino que también evitará que en el futuro se desmantele la estructura del servicio o se transfieran recursos a nuevas agencias de seguridad.
Las autoridades de Madrid, por su parte, aseguran que ya han invertido en los bomberos más de lo recibido de las aseguradoras. Sin embargo, los representantes sindicales insisten: la cuestión no es la cantidad, sino la transparencia y el uso específico de los fondos. Ahora ambas partes esperan aclaraciones adicionales del tribunal, que podrían poner fin a esta disputa.
Una situación similar se observa en otras regiones de España. En 2014 se presentó una demanda similar contra el ayuntamiento de Gijón y en 2020 el Tribunal Supremo confirmó que el dinero de los seguros debe destinarse únicamente a los bomberos. Casos parecidos se debatieron en Cantabria, Oviedo y Vitoria, donde los tribunales también dieron la razón a los servicios de emergencia.
En Madrid, los bomberos se enfrentaron a otro problema: a principios de año su departamento médico fue cerrado por falta de personal sanitario. Los sindicatos denuncian que esto forma parte de una estrategia para debilitar el servicio y prepararlo para una posible privatización. El futuro de los bomberos sigue siendo incierto, pero la victoria judicial les abre una oportunidad para el cambio.












