
El Tribunal Supremo de España vuelve a estar en el centro de la atención: esta vez está en juego el destino del exministro de Transportes José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García. Ambos continúan en prisión preventiva, pese a los intentos de la defensa de lograr su liberación. Los jueces no encontraron motivos para suavizar las medidas cautelares, argumentando que persiste el riesgo de fuga de los acusados al extranjero.
El jueves se celebró en Madrid una sesión judicial tensa, en la que los abogados de Ábalos y García intentaron convencer al tribunal de que no había razones suficientes para mantener a sus defendidos en prisión. Sin embargo, el fiscal de la Fiscalía Anticorrupción insistió en que el peligro de fuga sigue vigente. Según sus palabras, este fue el factor clave para decretar la prisión preventiva ya en noviembre de 2025.
Argumentos de las partes
La defensa del exministro y de su antiguo asesor no se rindió. Los abogados reiteraron sus argumentos, insistiendo en que sus clientes no planean fugarse y están dispuestos a colaborar con la investigación. Sin embargo, el fiscal se mostró inflexible: a su juicio, los acusados cuentan tanto con recursos económicos como con conexiones internacionales que podrían facilitar su huida de la justicia.
A la causa también se sumaron los representantes de la acusación del Partido Popular (Partido Popular), quienes igualmente se opusieron a la liberación de los sospechosos. Según su opinión, cualquier concesión podría poner en riesgo el proceso judicial. En los pasillos del tribunal también se discutieron las filtraciones a la prensa que, según la abogada García, provienen de los propios jueces del Tribunal Supremo. Ella manifestó su descontento con el hecho de que los medios ya hablen de la inminencia del juicio, aunque formalmente el proceso aún no ha comenzado.
Matices jurídicos
Durante la audiencia, la abogada de Koldo García recordó que aún quedan sin resolver nueve incidentes relacionados con irregularidades procesales. Además, cuestionó la competencia del tribunal, alegando que la investigación debería llevarse a cabo exclusivamente en el Tribunal Supremo y no de manera paralela en dos instancias: el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional.
Mientras tanto, el destino de Ábalos y García sigue en manos de la Sala de Apelaciones, que en los próximos días debe emitir una decisión definitiva sobre sus recursos. La espera de este veredicto mantiene en vilo no solo a los implicados en la causa, sino también a toda la élite política del país.
Caso de las mascarillas
Cabe recordar que José Luis Ábalos y Koldo García fueron detenidos el 27 de noviembre de 2025 por orden del juez Leopoldo Puente, quien instruye la investigación del llamado “caso Koldo”. Se les imputa su participación en un esquema de corrupción relacionado con la compra de mascarillas médicas durante la pandemia. La investigación sostiene que ambos acusados podrían haber obtenido un beneficio considerable a través de contratos dudosos firmados en plena crisis.
La Fiscalía solicita para el exministro 24 años de prisión y para su asesor, 19,5 años. Por su parte, la acusación popular ejercida por el Partido Popular exige condenas aún más severas —30 años para cada uno. En su auto, el juez Puente destacó que los acusados no solo cuentan con recursos financieros, sino también con conexiones en el extranjero, lo que convierte un eventual intento de fuga en una posibilidad real.
Giros inesperados
La situación se ha complicado también dentro del propio equipo de defensa. A la audiencia asistió el abogado Carlos Bautista, quien anteriormente había renunciado a la defensa de Ábalos por motivos económicos. A pesar de ello, el juez le exigió comparecer en la sesión mientras la representación legal pasaba oficialmente a Marino Turiel. Así, ambos abogados se encontraron en la sala: uno como defensor y el otro únicamente como observador.
Mientras las partes se preparan para la siguiente fase del proceso, la opinión pública sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos. El caso de las mascarillas se ha convertido en uno de los escándalos de corrupción más sonados de los últimos años en España, y su desenlace podría tener un impacto en el clima político del país. La incógnita sobre si los acusados conseguirán la libertad provisional antes del juicio aún persiste, pero por ahora los jueces no están dispuestos a asumir ese riesgo.












