
La decisión judicial en Valencia marca un punto clave para el futuro del sector del juego en la región. A partir de ahora, las nuevas salas de juegos y casas de apuestas no podrán abrirse a menos de 850 metros de centros educativos. Esta restricción afecta no solo a los nuevos locales, sino también a la renovación de licencias de los establecimientos existentes. Para muchos residentes, esto representa una mayor protección de los jóvenes frente al juego, mientras que para el sector implica nuevos retos y la necesidad de replantear sus planes de expansión.
Según informa El Pais, la sala de lo contencioso-administrativo rechazó de manera conjunta cinco recursos presentados por empresas y asociaciones del sector que buscaban impugnar las disposiciones de la ley autonómica contra la ludopatía. Esta norma, aprobada en 2020, estableció distancias mínimas entre salones de juego y escuelas, así como entre los propios locales de apuestas —al menos 500 metros. Las empresas alegaron que estas medidas vulneran sus derechos y dificultan la competencia, pero los jueces no encontraron motivos suficientes para anular la regulación.
Argumentos y consecuencias
Los jueces se basaron en una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que consideró que este tipo de limitaciones no vulnera la normativa europea. En concreto, el TJUE destacó que los Estados pueden fijar distancias mínimas entre salones de juego y centros educativos cuando se trata de proteger intereses públicos. En Valencia, estas reglas están recogidas en la ley y detalladas en un decreto específico del Gobierno regional.
Los artículos impugnados del reglamento no solo se referían a las distancias, sino también al procedimiento para otorgar permisos, el reemplazo de máquinas recreativas en cafeterías y restaurantes, y los requisitos para la publicidad exterior. Los jueces subrayaron que todas estas disposiciones se ajustan a la ley y no la exceden. Según su criterio, las restricciones están justificadas por la necesidad de proteger los intereses de la sociedad y prevenir la expansión del juego entre menores de edad.
Reacción del sector y perspectivas
Las empresas y asociaciones de juego ya han anunciado su intención de recurrir las decisiones ante el Tribunal Supremo de España. Sin embargo, expertos consideran que las posibilidades de eliminar las restricciones son escasas, dada la postura de los tribunales europeos y nacionales. Al mismo tiempo, según estima RUSSPAIN.COM, el mercado del juego en Valencia podría experimentar una reducción en la apertura de nuevos locales y una mayor competencia entre los operadores existentes.
La regulación del sector del juego sigue siendo relevante en otras regiones de España. Por ejemplo, recientemente el Tribunal Supremo ordenó al PSC pagar el impuesto sobre bienes inmuebles por su sede en Barcelona, lo que ha sentado un precedente para otras organizaciones políticas (más detalles sobre la resolución judicial sobre impuestos a los partidos). Estos hechos evidencian que las decisiones judiciales se están utilizando cada vez más como herramienta de regulación no solo para el sector empresarial, sino también en la vida política.
Contexto y tendencias recientes
En los últimos años, España ha reforzado el control sobre los juegos de azar, especialmente cerca de escuelas y centros juveniles. En Madrid y Cataluña también se están discutiendo medidas similares, y en algunos municipios ya están en vigor prohibiciones análogas. En 2025, Andalucía introdujo una moratoria para la concesión de nuevas licencias a salones de juego en un radio de un kilómetro alrededor de centros educativos. Estas acciones reflejan la creciente preocupación social por la ludopatía juvenil y el empeño de las autoridades en limitar el acceso a los juegos de azar para los grupos más vulnerables.











