
Donald Trump vuelve a estar en el centro de un escándalo internacional tras declarar que Estados Unidos debe tener acceso total a los recursos naturales de Venezuela. El presidente norteamericano no se limitó a esta exigencia: amenazó abiertamente al nuevo gobierno venezolano con acciones militares si Washington no obtiene lo que quiere. En esta ocasión, la advertencia también se extendió a otros países de la región, incluidos Colombia y Cuba.
Durante el vuelo presidencial de regreso a la capital desde Florida, Trump no midió sus palabras. Exigió a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que otorgue a empresas estadounidenses acceso total al petróleo y la infraestructura del país. Según él, solo así será posible ‘restaurar’ Venezuela, y advirtió que, si las autoridades no aceptan, se producirán nuevos ataques. El presidente de EE. UU. recalcó que las grandes petroleras estadounidenses deben regresar y ‘arreglar’ lo que, en su opinión, les fue arrebatado por el régimen anterior.
Ultimátum y amenaza
Trump no ocultó que la operación para detener a Nicolás Maduro y su esposa es solo el comienzo de una nueva política estadounidense en la región. Incluso le dio un nombre: ‘Doctrina Donroe’, en alusión a la antigua ‘Doctrina Monroe’. Según sus palabras, el hemisferio occidental es un área de influencia de Washington y cualquier intento de resistencia será reprimido con dureza. Según datos oficiales, decenas de personas murieron durante la operación y Maduro terminó en una prisión estadounidense.
El presidente de Estados Unidos no ocultó que está dispuesto a repetir una intervención militar si el nuevo gobierno venezolano no cumple con sus exigencias. A la pregunta de los periodistas sobre la posibilidad de un segundo ataque, respondió brevemente: «No se descarta». En ese momento quedó claro que no se refería solo a Venezuela.
Colombia en la mira
Trump prestó especial atención a Colombia. Acusó al presidente del país, Gustavo Petro, de tener vínculos con el narcotráfico y declaró que no descarta llevar a cabo una operación similar a la de Caracas. Según él, el mandatario colombiano está «obsesionado con la cocaína» y no controla la situación en su país. Trump no presentó ninguna prueba, pero sus palabras sonaron como una amenaza directa.
Petro respondió calificando las acciones de Estados Unidos como ilegales y acusó a Trump de destruir el derecho internacional. Subrayó que la detención de Maduro no es otra cosa que un secuestro y acusó a Washington de atentar contra la soberanía de América Latina. El presidente de Colombia también rechazó las acusaciones de narcotráfico, señalando que en medio siglo su nombre jamás apareció en ese tipo de casos.
México y Cuba
Durante la rueda de prensa, Trump volvió a plantear la cuestión de una posible intervención militar en México. Afirmó que en varias ocasiones ofreció a la presidenta del país, Claudia Sheinbaum, la ayuda de tropas estadounidenses para combatir a los cárteles de la droga, pero que ella siempre se negó, apelando a la soberanía nacional. Según Trump, las autoridades mexicanas no logran controlar la criminalidad y Estados Unidos podría intervenir en cualquier momento.
El mandatario estadounidense tampoco ignoró a Cuba. Afirmó con seguridad que el gobierno de Miguel Díaz-Canel está al borde del colapso debido a la interrupción de los suministros de petróleo desde Venezuela. Según Trump, no será necesaria una intervención de Estados Unidos en la isla, ya que la economía cubana está colapsando por sí sola.
¿Quién controla Venezuela?
Ante la pregunta sobre el futuro de Venezuela y la posibilidad de elecciones, Trump respondió evasivamente, pero dejó claro que serán los Estados Unidos quienes determinen el rumbo del país. Expresó dudas sobre la capacidad de la líder opositora María Corina Machado para gobernar y sugirió que las decisiones clave estarán en manos de funcionarios estadounidenses, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio y otros miembros de su equipo.
Por su parte, representantes de la administración estadounidense señalaron que no planean administrar directamente Venezuela, sino que presionarán al nuevo gobierno para que lleve a cabo las reformas necesarias. Hasta entonces, las sanciones de Estados Unidos contra el sector petrolero venezolano seguirán vigentes y las inversiones extranjeras sólo serán posibles bajo los términos de Washington.
El giro a la izquierda, en riesgo
Un rasgo común une a todos los países que han captado la atención de Trump: sus gobiernos mantienen posturas de izquierda. El presidente estadounidense no oculta que considera este tipo de regímenes como la principal amenaza para los intereses de EE.UU. en la región. Sus declaraciones han provocado indignación entre líderes latinoamericanos, quienes interpretan las acciones de Washington como un intento de reinstaurar épocas de intervención y dominio directo.
La situación en América Latina vuelve a tensarse. Trump muestra disposición a tomar medidas extremas para controlar los recursos y la política de los países vecinos. La incógnita es hasta dónde llegará y si realmente se detendrá.











