
Condenan en España a un ultraderechista a un año de cárcel por ataque informático a la web del PSOE. Raúl Stancu, de 37 años, deberá pagar además 40.376,75 euros de indemnización. El ataque ocurrió en pleno auge de las protestas frente a la sede socialista en la calle Ferraz de Madrid, cuando el país estaba agitado por los pactos entre socialistas e independentistas que permitieron a Pedro Sánchez mantenerse en el poder.
La historia se remonta al otoño de 2023, cuando la tensión política en España alcanzó su punto máximo. En noviembre, en medio de intensas protestas, Stancu utilizó su página en la red social X (antes Twitter) para incitar a sus seguidores a atacar la web del PSOE. No se limitó a las palabras: en sus publicaciones compartió un enlace a un script especial que permitía a los usuarios saturar el sitio del partido con solicitudes, dejándolo prácticamente fuera de servicio.
El juicio reveló que las acciones de Stancu no fueron espontáneas, sino cuidadosamente planificadas. Creó la cuenta OpStopEurabia, presentándose como un opositor a la expansión del islam en España y Europa. Desde ese perfil comenzó a coordinar el ataque, llamando a una ‘protesta contra el gobierno’ mediante herramientas digitales. Como resultado, la web del PSOE quedó bloqueada durante varias horas y el equipo técnico tuvo que suspenderla de urgencia para evitar daños mayores.
Protesta digital
Esa misma noche, cuando el ataque apenas comenzaba, en la red surgieron mensajes alertando que los servidores del partido estaban saturados. Stancu no ocultó su entusiasmo: se jactó públicamente del éxito, invitó a los ‘patriotas’ a unirse y a difundir la herramienta utilizada para la ofensiva. Sus publicaciones llevaban hashtags que condenaban la amnistía y acusaban a Sánchez de traición.
Pero la historia no terminó ahí. Al ataque se sumó el grupo de hackers Team HDP, con base en Estados Unidos y formado, según el tribunal, por personas originarias de Venezuela. Ellos amplificaron el llamado de Stancu, lo que potenció aún más el impacto. Como consecuencia, la web del PSOE estuvo fuera de servicio para los usuarios durante varias horas y los daños resultaron considerables.
Paralelamente, otro usuario de X publicó datos personales de 53 miembros del partido socialista en el municipio de El Rosario (Tenerife). Esto dio aún más gravedad al escándalo y desató una ola de indignación entre políticos y la sociedad.
Drama judicial
En el juicio, los representantes del PSOE solicitaron cinco años de prisión para Stancu, mientras que la fiscalía pedía tres años. Sin embargo, los jueces concluyeron que, aunque sus acciones estaban motivadas ideológicamente, no se trataba de una agravante por «odio ideológico», ya que el partido no se considera un grupo vulnerable. No obstante, el tribunal reconoció la relación directa entre los actos de Stancu y las consecuencias del ataque, así como su papel clave en la organización del delito.
La defensa intentó convencer al tribunal de que la implicación de Stancu fue mínima y que sus acciones no fueron más que una forma de protesta. El abogado solicitó reducir la pena a seis meses y sustituirla por trabajos comunitarios, además de disminuir la indemnización a 3 300 euros. Sin embargo, los jueces rechazaron estos argumentos, subrayando que fue Stancu quien inició el ataque y proporcionó las herramientas necesarias para ejecutarlo.
En la sentencia se señala que restaurar la web y subsanar los daños causados por el ataque costó al partido decenas de miles de euros. Los jueces destacaron que existe una relación directa de causa y efecto entre las acciones del acusado y sus consecuencias. Este hecho fue clave para dictar una condena.
Contexto político
Todo ocurrió en medio de intensas protestas organizadas por movimientos de ultraderecha y respaldadas por varias fuerzas políticas, incluida el partido Vox. Las manifestaciones frente a las sedes del PSOE estuvieron marcadas por enfrentamientos con la policía, uso de gases lacrimógenos y detenciones. En este contexto, los ataques digitales se convirtieron en una nueva herramienta de presión contra los adversarios políticos.
Stancu, originario de Rumanía y residente en la provincia de Girona, mantenía vínculos con organizaciones de ultraderecha y nunca ocultó sus ideas. Ante el tribunal, admitió que actuó exclusivamente contra el PSOE, eligiendo al partido como objetivo por su postura política. Representantes socialistas insistieron en que el ataque iba dirigido específicamente contra ellos y no contra otras fuerzas políticas.
El fallo judicial generó un amplio debate en la sociedad española. Algunos consideran la sentencia demasiado indulgente, otros la ven excesivamente dura. Pero hay algo claro: los ataques digitales se están convirtiendo en un arma cada vez más peligrosa en la lucha política, y ahora la responsabilidad ya no es solo virtual, sino también en el mundo real.











