
En Cataluña crece la preocupación porque una parte significativa de la población trabajadora no logra salir de la pobreza, pese a tener empleo formal. Este problema afecta no solo a familias concretas, sino a toda la economía regional, ya que socava la confianza en el mercado laboral y alimenta la tensión social. Según destaca El País, incluso con empleo estable, muchas personas no pueden cubrir sus gastos básicos debido al aumento de los precios y del coste de la vivienda.
De acuerdo con El País, en 2024 la tasa de pobreza entre los trabajadores en Cataluña fue del 10%. Es una cifra ligeramente inferior a la del año anterior, pero sigue siendo más alta que en la mayoría de los países europeos. Las principales causas son el alto precio del alquiler, el empleo a tiempo parcial y la inestabilidad laboral. Son especialmente vulnerables los empleados de los sectores agrícola, servicio doméstico, hostelería y comercio. En estos ámbitos los salarios suelen ser más bajos y las condiciones laborales, más inestables.
Diferencias sectoriales
En agricultura, ganadería y pesca, la tasa de pobreza entre empleados alcanza el 31,5%. Entre el personal doméstico es del 23%, y en la hostelería del 19,3%. El comercio tampoco se queda atrás, con un 14,3% de trabajadores afectados por la pobreza. Estas cifras ponen de relieve que el problema no se limita a un solo sector, sino que impacta en amplias capas de la economía.
Desde 2018, en España se observa una disminución gradual del porcentaje de trabajadores pobres, impulsada por subidas periódicas del salario mínimo y medidas estatales de apoyo. Sin embargo, según expertos, estos pasos no han sido suficientes para lograr un cambio profundo. El principal obstáculo sigue siendo el coste de la vivienda: las familias en situación de pobreza destinan hasta el 43% de sus ingresos al alquiler y casi la misma proporción a la hipoteca. En comparación, quienes no están por debajo del umbral de pobreza dedican a estos gastos porcentajes significativamente menores.
Impacto del mercado laboral
La prevalencia del empleo a tiempo parcial y los contratos temporales sigue siendo otro gran problema. Según El País, más del 32% de los trabajadores aceptan empleos parciales pese a preferir jornada completa. Esto no solo reduce el ingreso total, sino que además amplía la brecha salarial entre distintos grupos sociales. De forma paradójica, sigue habiendo muchas horas extra no remuneradas en el mercado laboral, lo que evidencia problemas estructurales.
Tampoco debe subestimarse el impacto del aumento de precios en bienes y servicios. Tras los acontecimientos de los últimos años, incluidas las consecuencias de la guerra en Ucrania, la inflación en España se aceleró, afectando especialmente a los trabajadores más vulnerables. Según El País, muchas empresas aprovecharon la coyuntura para aumentar sus márgenes, en lugar de repercutirlo en subidas salariales.
Vivienda y apoyo social
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores que agravan la pobreza entre los trabajadores. Según El Pais, las familias que viven por debajo del umbral de pobreza destinan casi el doble de su presupuesto a alquileres e hipotecas en comparación con quienes no sufren dificultades económicas. Esto produce un círculo vicioso: incluso con el aumento salarial, una parte significativa de los ingresos se destina a la vivienda, impidiendo mejorar la calidad de vida.
Las autoridades de Cataluña y los sindicatos insisten en la necesidad de elevar aún más el salario mínimo e introducir garantías adicionales en los contratos laborales. Se presta especial atención a mujeres y migrantes, que se encuentran con mayor frecuencia en situación de riesgo. Como destaca El Pais, estos colectivos suelen enfrentarse a contratos temporales, empleos a tiempo parcial y altos costes de vivienda.
En el contexto de los últimos cambios en el mercado laboral, cabe destacar que en España la mayoría de los nuevos empleos creados en los últimos años fueron ocupados por extranjeros. Así lo confirma un análisis de russpain.com sobre el impacto de la migración en el empleo, que enfatiza que la llegada de migrantes modifica la estructura del mercado laboral y aumenta la competencia por empleos poco remunerados.
El problema de la pobreza entre trabajadores no es nuevo en España. En los últimos años, tendencias similares se han observado en otras regiones del país, especialmente en Andalucía y Valencia, donde el aumento de los precios de la vivienda y la inestabilidad laboral también han llevado a un incremento del número de personas pobres dentro de la población activa. En 2023 se debatieron medidas para limitar la subida de los alquileres y establecer ayudas sociales adicionales, aunque su eficacia sigue siendo motivo de discusión. En general, la situación en Cataluña refleja los retos nacionales relacionados con el acceso a la vivienda, la estructura del mercado laboral y la necesidad de seguir avanzando en reformas de política social.












