
En Valencia vuelven a encenderse las tensiones por las consecuencias de la devastadora DANA, que costó la vida a 230 personas. Familiares de las víctimas y activistas sociales se concentraron frente al Parlamento regional para protestar contra el ex presidente del gobierno, Carlos Mazón, y su equipo. Esta vez, llevaron sacos de carbón como símbolo de descontento y reproche hacia los funcionarios, a quienes acusan de negligencia e inacción.
La protesta se realizó en pleno clima de movilización de cara a una gran manifestación convocada para este sábado. Los organizadores llaman a todos los vecinos de la región a sumarse a la marcha bajo el lema «Mazón a prisión», exigiendo que el ex presidente renuncie de inmediato a su escaño y comparezca ante el tribunal de Catarroja, donde avanza la investigación por la tragedia.
Acusaciones y exigencias
Los manifestantes no ocultan su decepción: según ellos, ni Mazón ni su sucesor, Juanfran Pérez Llorca, han hecho nada para remediar la situación o, al menos, reconocer los errores. Es más, los protestantes consideran que las nuevas autoridades siguen protegiendo a los anteriores responsables, y señalan a ministros como Susana Camarero, José Antonio Rovira y Miguel Barrachina, quienes supuestamente priorizaron intereses personales por encima de la seguridad ciudadana el día de la catástrofe.
Las familias de las víctimas insisten en que no van a permitir que se olvide lo sucedido. Según Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas de la DANA, es ahora, en vísperas de las fiestas navideñas, cuando el dolor de la pérdida se siente con mayor intensidad. Ha hecho un llamamiento a toda la sociedad para que les apoyen en la próxima manifestación y no permitan que las autoridades ‘pasen página’, como ya ha ocurrido en otros casos trágicos.
La voz de las familias
Toñi García, quien perdió a su marido y a su hija en la catástrofe, tuvo una intervención especialmente emotiva. Subrayó que para las familias de las víctimas no hay festividad ni alegría, solo dolor y un sentimiento de injusticia. Según ella, las promesas de las nuevas autoridades se quedan en palabras y el nombramiento de Mazón al frente de la comisión parlamentaria resulta una afrenta para todos los afectados.
García añadió que ahora, cuando la mayoría se prepara para la Navidad, las familias de las víctimas atraviesan el periodo más difícil. Llamó a los vecinos de Valencia a no dejarles solos y a salir a la calle junto a ellos.
La postura de las organizaciones sociales
Al movimiento se han sumado más de doscientas organizaciones de distinta índole, desde sindicatos hasta iniciativas ciudadanas. Según Beatriu Cardona, los representantes de estas entidades consideran que, a un año de la tragedia, las autoridades intentan dar una imagen de normalidad, aunque en realidad los problemas persisten sin resolverse. En particular, muchas escuelas siguen ubicadas en edificios temporales y las personas con discapacidad no pueden salir de sus casas debido a ascensores averiados.
Alexandra Usó, otra de las organizadoras, destacó que cada nueva manifestación es no solo un acto de solidaridad, sino también una exigencia de justicia y de restitución de los derechos de los afectados. Está convencida de que los habitantes de la región no merecen este trato por parte de las autoridades.
Mirada al futuro
Ruth Moyano, representante de los Comités de Emergencia y Recuperación (CLERC), afirmó que la reconstrucción de la región debe basarse en principios de seguridad, dignidad y respeto a la vida, y no en intereses económicos. Instó a las autoridades a revisar sus prioridades y poner a las personas en primer lugar.
En vísperas de una nueva marcha masiva en València, el ambiente sigue siendo tenso. Las familias de las víctimas y sus simpatizantes no piensan dar marcha atrás, exigiendo dimisiones y que se responsabilice a todos los que, según ellos, permitieron la tragedia y no hicieron nada para evitarla.












