
En Valencia ha comenzado la instalación de cámaras modernas y un radar que monitorizarán el nivel del agua en el nuevo cauce del río Túria. Esta iniciativa surge tras las intensas lluvias e inundaciones que afectaron a la ciudad y sus alrededores a finales de octubre de 2024. Entonces, el temporal impactó en los barrios de La Torre, Castellar-l’Oliveral y El Forn d’Alcedo, generando preocupación sobre la preparación de la ciudad para este tipo de situaciones.
En total, se instalarán seis cámaras de videovigilancia en puntos clave. Estarán ubicadas en La Torre, Pinedo, Castellar-l’Oliveral, El Forn d’Alcedo, en el área industrial de Vara de Quart y en el depósito de la empresa municipal de transporte. Se prestará especial atención al puente de La Torre, donde además de la cámara se colocará un radar para medir con precisión el nivel del agua.
La inversión en esta tecnología será de casi 48.000 euros para el presupuesto municipal. Las cámaras se instalarán en farolas, permitiendo abarcar hasta un kilómetro de distancia en ambas direcciones. Gracias a las funciones de panorámica, inclinación, zoom y visión nocturna, el sistema garantizará la vigilancia continua del cauce del río las 24 horas. Toda la información será enviada al centro de control de la policía local, donde podrá analizarse y almacenarse de forma inmediata.
Tecnología frente a la naturaleza
La implantación de nuevos medios de vigilancia busca agilizar la respuesta de los servicios de emergencia ante posibles amenazas de inundación. El ayuntamiento confía en que estas medidas permitirán tomar decisiones más rápidamente y coordinar mejor el trabajo de los equipos de rescate y protección civil. Las autoridades también han solicitado a los servicios hidrológicos una evaluación adicional de la capacidad de desagüe del nuevo cauce, ya que durante la última inundación el nivel del agua estuvo peligrosamente cerca del límite crítico, a pesar de que no se registraron aportes desde los barrancos laterales.
Los responsables municipales insisten en la necesidad de crear un sistema de alerta temprana para todos los cursos de agua y barrancos con el fin de minimizar los riesgos para la población. Sin embargo, la oposición ha criticado el proyecto, recordando las trágicas consecuencias del último desastre natural y reprochando al gobierno su falta de eficacia. Según su punto de vista, los sistemas de monitoreo actuales ya permiten seguir la situación en tiempo real y la instalación de nuevas cámaras solo busca dar apariencia de trabajo.
Seguridad y polémica por las nuevas medidas
A pesar de las discrepancias, la instalación de cámaras y radares representa un paso hacia la modernización de la infraestructura urbana y el refuerzo de la protección frente a desastres naturales. Las autoridades confían en que las nuevas tecnologías ayudarán a evitar la repetición de tragedias y ofrecerán a los ciudadanos de Valencia una mayor tranquilidad sobre el futuro. Aunque persisten las dudas sobre si estas medidas son suficientes y si se requieren más inversiones para proteger la ciudad de las inundaciones, lo que sí está claro es que la seguridad y la preparación frente a fenómenos meteorológicos extremos son temas cada vez más relevantes para Valencia.












