
En el barrio de Amezola, en Bilbao, se ha producido en el último año un fuerte aumento de incendios en contenedores de basura. Cansados de esperar una respuesta del ayuntamiento, los vecinos han decidido tomar cartas en el asunto y han empezado a patrullar las calles por las noches. En 2025 ya se han registrado 25 casos de fuegos, y nadie sabe quién está detrás ni por qué lo hace.
Antes, Amezola era considerado un barrio tranquilo y en desarrollo, con un parque, el polideportivo La Casilla y la concurrida calle Autonomía. Sin embargo, la situación ha cambiado: la preocupación y el cansancio por la amenaza constante se han vuelto parte de la vida cotidiana. Unas 70 personas se han organizado en grupos y recorren el barrio de dos en dos, armados solo con teléfonos y silbatos. Algunos prefieren vigilar lo que sucede desde las ventanas de sus casas, sin apartarse del cristal durante toda la noche.
Los primeros incidentes similares ocurrieron ya en 2019, pero ha sido en los últimos dos años cuando la situación se ha descontrolado. En 2024 apenas se contabilizaron seis casos, mientras que en 2025 la cifra se ha multiplicado. Lo más habitual es que el fuego comience en los contenedores de papel y después se extienda a los de plástico u otros residuos. Las calles General Salazar y Labayru son las más afectadas, y en ellas las llamas han puesto varias veces en peligro no solo los contenedores, sino también los edificios cercanos.
El último incendio importante tuvo lugar en la calle Labayru, 27, cuando a las cinco de la mañana ardieron cuatro contenedores a la vez. Como consecuencia, las vitrinas de las tiendas, las ventanas de los centros educativos resultaron dañadas y algunos vecinos tuvieron que ser evacuados por la densa humareda. Los dueños de negocios se ven obligados a cambiar los cristales varias veces, y las aseguradoras ya han empezado a subir las primas ante el aumento de incidencias.
Respuesta de las autoridades y nuevos problemas para los vecinos
A pesar de los esfuerzos de los vecinos, el ayuntamiento no parece dispuesto a reforzar las medidas de seguridad. Los residentes exigen la instalación de cámaras de vigilancia, más patrullas policiales y la sustitución de los contenedores habituales por otros ignífugos. Sin embargo, el consistorio argumenta que, debido a la imprevisibilidad de los incendios intencionados, es difícil organizar una vigilancia eficaz. Mientras tanto, la policía ha detenido a un sospechoso y otra persona está siendo investigada, pero el problema sigue sin resolverse.
A la vez, los vecinos afrontan un nuevo dolor de cabeza: las compañías de seguros revisan las condiciones de sus pólizas y suben los precios. La gente se indigna por tener que pagar más por las acciones de otros y se siente impotente ante la situación.
Conflicto entre los vecinos y la administración
La autoorganización de los vecinos ha generado reacciones mixtas entre los funcionarios municipales. Las autoridades temen que estas patrullas puedan actuar de manera imprudente o incluso infringir la ley, lo que podría provocar nuevos conflictos. Sin embargo, para los residentes, es la única forma de sentirse seguros y llamar la atención sobre sus problemas. Están convencidos de que, de no ser por su iniciativa, la situación podría haber empeorado aún más.
Mientras tanto, el barrio de Amezola sigue esperando cambios, con la esperanza de que las autoridades locales finalmente escuchen a los ciudadanos y tomen medidas reales para proteger a las personas y sus bienes.












