
El partido Vox ha iniciado un proceso judicial contra el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, acusándolo de perjurio ante el Senado. La denuncia se fundamenta en una declaración realizada por Sánchez durante una audiencia parlamentaria, en la que negó conocer al empresario Anchon Alonso, considerado cercano al exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán.
En una rueda de prensa, representantes de Vox subrayaron que su recurso ante el Tribunal Supremo se debe a sospechas de violación de la ley sobre falso testimonio. Según el partido, las palabras de Sánchez contradicen informaciones aparecidas en los medios, según las cuales Alonso habría organizado un encuentro entre Sánchez, Cerdán y el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, en 2018. Dicha reunión, según periodistas, se habría producido poco antes de la histórica moción de censura que llevó al PSOE al poder. Sin embargo, el propio Otegi niega haber mantenido tal contacto.
Vox exige interrogar a Sánchez y a los participantes en la reunión
En el marco de las diligencias previas, Vox insiste en la necesidad de tomar declaración no solo a Sánchez, sino también a todos los que pudieran haber asistido al citado encuentro. Además, el partido solicita la entrega de documentos que puedan confirmar o desmentir la relación entre el presidente del Gobierno y el empresario.
También se ha puesto el foco en el papel de Anchon Alonso, vinculado a figuras clave del PSOE. Según Vox, él podría haber actuado como intermediario en la organización de las negociaciones entre representantes socialistas y EH Bildu. Sin embargo, las autoridades niegan la existencia de tales contactos y Sánchez insiste en que no ha tenido ninguna implicación.
Consecuencias políticas y reacciones de las partes
El escándalo en torno a la posible mentira del presidente del Gobierno ha generado una gran repercusión en los círculos políticos. Vox sostiene que el actual Consejo de Ministros se apoya en fuerzas radicales, lo que en su opinión debilita la legitimidad del Ejecutivo. Los representantes del partido manifiestan abiertamente su desconfianza hacia las declaraciones de los implicados, especialmente ante la información contradictoria que llega de distintas fuentes.
Por su parte, en el PSOE consideran que las acusaciones de Vox son un intento de desestabilizar la situación política y desacreditar a la dirección del país. Fuentes internas recalcan que todas las acciones del presidente cumplen con la ley y que cualquier sospecha de irregularidades carece de fundamento.
Desarrollo del caso y reacción pública
Mientras el Tribunal Supremo estudia la denuncia recibida, la atención pública sigue centrada en los detalles de la investigación. La cuestión de si realmente existió un contacto entre Sánchez y Alonso sigue sin respuesta. Si se confirman las acusaciones, las consecuencias para la carrera política del presidente podrían ser muy graves.
La situación se complica por la implicación de otros participantes en el caso, incluidos representantes de EH Bildu y figuras clave del PSOE. En los próximos días se esperan nuevos interrogatorios y el análisis de documentos que podrían arrojar luz sobre las circunstancias de la reunión en cuestión. Independientemente del resultado, este escándalo ya se ha convertido en uno de los temas más comentados de la política española en 2025.












