
Las recepciones en el Palacio Real siempre despiertan gran interés, y la reciente cena de gala no fue la excepción. Gracias a las imágenes oficiales, podemos observar la ceremonia de bienvenida, cuando el rey Felipe y la reina Letizia reciben a sus invitados. Esta alfombra roja quizá no tenga el brillo de Hollywood, pero la supera en influencia. Aquí se reúnen figuras clave del mundo de los negocios, la política y la cultura, luciendo sus mejores atuendos y mostrando su alto estatus.
La reina Letizia suele ser la gran protagonista de estas veladas. Sus looks son casi siempre impecables y, en ocasiones, se completan con históricas tiaras del tesoro de la corona española, dándole un aire verdaderamente majestuoso. En la cena celebrada en honor al presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y su esposa Elke Büdenbender, se cumplieron todas las expectativas: diamantes deslumbrantes, un elegante vestido y un ambiente solemne.
Sin embargo, esta vez la reina no fue la única estrella de la noche, aunque sí la más destacada. Entre los invitados hubo varias mujeres cuyos estilos acapararon la atención de los expertos en moda y de los seguidores del protocolo palaciego. Sobre el fondo de rigurosos fracs y numerosas condecoraciones, sus atuendos resaltaron de manera especial, y cada una logró hacerlo con su toque único.
La primera en acaparar todas las miradas fue Ana Patricia Botín, una de las mujeres más influyentes del mundo empresarial español. Acostumbramos a verla en su registro habitual: trajes formales, pañuelos llamativos al cuello y grandes joyas. Sin embargo, esa noche decidió romper con su imagen tradicional. Para la recepción en el Palacio Real, la presidenta de Banco Santander eligió un atrevido vestido cubierto de lentejuelas en un intenso tono violeta-rosado. Completó el look con un bolso rosa en forma de flor, que aportaba un aire juguetón al conjunto.
Con una amplia sonrisa y luciendo este impactante look, Ana Patricia Botín aparentaba menos edad de la que tiene. Los altos tacones de plataforma, un collar voluminoso y una capa de pelo (posiblemente de visón) daban un interesante contraste de texturas y estilos. Su aparición fue una verdadera declaración de moda, demostrando que en el mundo de los negocios también hay lugar para la fantasía y el brillo.
En el extremo opuesto se situó Esther Muñoz, portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados. Su estilo suele compararse con el de Isabel Díaz Ayuso, pero esta vez optó por un enfoque muy distinto. Muñoz apareció con un sobrio traje pantalón negro y camisa blanca, cuyo cuello llevaba ligeramente levantado. Un peinado pulido con raya lateral, maquillaje mínimo y una expresión sumamente seria transmitían la impresión de que no estaba del todo satisfecha.
Sin embargo, el incómodo momento que vivió Emma Aparisi Vázquez de Parga, secretaria general de Asuntos Exteriores del Gobierno, se resolvió con sonrisas. Al acercarse al rey Felipe, tropezó y casi cae, lo que asustó tanto a la pareja real como a los invitados alemanes. Por suerte, todo quedó en un pequeño susto y el incidente pronto se convirtió en motivo de bromas amables, distendiendo el ambiente oficial.
Por cierto, Ana Patricia Botín, quien atrajo tantas miradas por su atuendo, representa la cuarta generación de una familia de banqueros. Asumió la presidencia del Banco Santander en 2014 tras el fallecimiento de su padre, Emilio Botín. Bajo su liderazgo, el banco ha fortalecido notablemente su posición en el ámbito internacional, convirtiéndose en uno de los mayores grupos financieros del mundo. Ana Patricia es conocida por su estilo de gestión firme y su visión estratégica. En varias ocasiones ha sido incluida en las listas de las mujeres más influyentes del mundo según Forbes. Su carrera comenzó en JP Morgan en Estados Unidos, para luego regresar a España y continuar el legado familiar. Botín impulsa activamente la digitalización del sector bancario y apoya proyectos educativos y sociales a través de la fundación del banco.












