
Carlos Soria, nacido en Ávila en 1939, es desde hace tiempo una de las figuras clave del alpinismo mundial. Apenas día y medio después de regresar a Madrid, visitó la redacción para compartir sus impresiones sobre su último logro: la ascensión al Manaslu a la edad de 86 años y medio. Esta montaña de más de ocho mil metros marcó el inicio de su carrera hace más de cincuenta años, y este nuevo ascenso ha vuelto a centrar la atención de la comunidad internacional en él.
La ascensión al Manaslu (8.163 metros) y el posterior descenso hasta el tercer campamento le llevaron a Soria veinticuatro horas ininterrumpidas. En esta etapa se hicieron evidentes todas las dificultades: el cansancio, los problemas de alimentación a causa de una prótesis dental rota y obstáculos en la comunicación, ya que el audífono no resistió las temperaturas extremas ni la altitud. A pesar de estos desafíos, él no se rindió y completó la hazaña.
Según sus palabras, el momento más difícil no fue la subida, sino el descenso. Este exigió la máxima concentración y esfuerzo físico, aunque lo realizó acompañado de personas afines, entre ellas Luis Miguel López Soriano, quien grababa un documental sobre el viaje. Para Soria, el pueblo de Sama, situado a los pies del Manaslu, tiene un significado especial. Lo considera su segundo hogar, donde siempre le esperan amigos y vecinos.
El alpinista destaca que no solo es importante alcanzar la cima, sino también regresar a salvo. Según sus observaciones, algunos deportistas han perdido la vida al olvidar esta simple regla. Él mismo sufrió varias lesiones durante el descenso y fue evacuado en helicóptero desde el tercer campamento.
Durante la expedición, Soria perdió unos seis kilos de peso. Esto se debe no solo al esfuerzo físico, sino también a la imposibilidad de alimentarse adecuadamente por una avería en la prótesis y la ausencia del audífono. Los gastos de la expedición superaron los 70 mil euros, mientras que el apoyo oficial fue de solo 18 mil euros por parte de la Comunidad de Madrid. A pesar del amplio reconocimiento por parte del público y los medios de comunicación, señala la falta de felicitaciones por parte de las instituciones estatales y los patrocinadores.
En el futuro, Carlos Soria no planea nuevas ascensiones a ochomiles. Tiene intención de seguir llevando una vida activa, practicando escalada, correr, alpinismo en hielo y pasando más tiempo en la naturaleza. Su principal objetivo es mantener la salud y dedicarse a lo que le gusta durante el mayor tiempo posible.
La publicación incluye fotografías que ilustran las etapas de la expedición y el regreso del alpinista a casa.












