
En junio de 2025, Blue Origin dio un nuevo paso en el desarrollo del turismo espacial y la inclusión. Durante el decimosexto vuelo tripulado del cohete New Shepard, Mikaela Benthaus, una ingeniera de Alemania que usa silla de ruedas, viajó en un vuelo suborbital. Este vuelo marcó un hito: por primera vez, una persona con parálisis de ambas piernas formó parte de la tripulación de una nave espacial comercial.
Mikaela Benthaus es especialista en aeronáutica y mecatrónica y trabaja en la Agencia Espacial Europea. Hace siete años sufrió una grave lesión medular, pero no abandonó su sueño de llegar al espacio. Desde entonces, no solo continuó su labor científica, sino que también se dedicó activamente al deporte y defendió la igualdad de derechos de las personas con discapacidad en la exploración espacial. Su preparación para el vuelo llevó varios años: Mikaela se entrenó en condiciones de ingravidez y practicó maniobras en simuladores de naves espaciales.
Antes del lanzamiento compartió sus emociones con los periodistas, subrayando que su participación no solo es un logro personal, sino también una señal importante para millones de personas en todo el mundo. Según Mikaela, quería demostrar que las limitaciones físicas no impiden cumplir los sueños espaciales cuando se cuenta con apoyo y tecnología de vanguardia.
El vuelo del New Shepard
El cohete New Shepard, desarrollado por Blue Origin, está diseñado para vuelos suborbitales y lleva a la tripulación por encima de la línea de Kármán, el límite convencional del espacio a 100 kilómetros de altitud. En la misión NS-37 viajaron seis personas, incluida Mikaela Benthaus. Entre los demás participantes se encontraban el físico e inversor Joel Hyde, el exingeniero de SpaceX y Blue Origin Hans Koenigsmann, así como otros tres representantes de los sectores de ingeniería e inversiones.
El vuelo dura aproximadamente entre 10 y 12 minutos, durante los cuales los pasajeros experimentan microgravedad y pueden observar la Tierra a través de las ventanillas de la cápsula. Tras completar la fase suborbital, la cápsula con la tripulación regresa a la superficie asistida por un sistema de paracaídas. Para Mikaela y todo el equipo, este viaje representó no solo un logro tecnológico, sino también un símbolo de nuevas oportunidades para las personas con discapacidad.
Inclusión en el espacio
La participación de Mikaela Benthaus en la misión de Blue Origin fue un acontecimiento importante para toda la comunidad internacional. Hasta ahora, ninguna compañía espacial había enviado al espacio a una persona usuaria de silla de ruedas. Blue Origin no solo garantizó todas las condiciones necesarias para la seguridad y comodidad de Mikaela, sino que también demostró que el espacio está abierto para todos, sin importar sus capacidades físicas.
Este paso podría marcar el inicio de una nueva era en el desarrollo del turismo espacial y las misiones profesionales. Ya se debate la posibilidad de crear programas especiales de formación para personas con distintos tipos de discapacidad. Expertos destacan que la experiencia de Mikaela ayudará a adaptar los equipos y procedimientos para futuros vuelos, haciéndolos más accesibles para un público amplio.
El futuro de los vuelos espaciales
El vuelo NS-37 provocó un gran impacto en los círculos científicos y sociales. Muchos consideran este acontecimiento no solo un avance tecnológico, sino también un paso importante hacia la justicia social. Se espera que en los próximos años aumente el número de misiones inclusivas y surjan nuevas iniciativas de apoyo a personas con discapacidad en el sector aeroespacial.
Blue Origin sigue desarrollando sus proyectos, apostando por la seguridad, la innovación y la ampliación de oportunidades para todos quienes deseen experimentar la ingravidez. La compañía ya ha anunciado nuevos vuelos en los que podrán participar representantes de diversas profesiones y edades.
Por si no lo sabías, Blue Origin es una empresa aeroespacial privada fundada por Jeff Bezos en el año 2000. El objetivo principal de la compañía es hacer que los viajes espaciales sean accesibles para el público general. El cohete New Shepard lleva su nombre en honor al primer astronauta estadounidense, Alan Shepard. En los últimos años, Blue Origin ha realizado más de una decena de lanzamientos tripulados exitosos, y el propio Jeff Bezos participó en uno de los primeros vuelos. La compañía compite activamente con otros líderes del sector, como SpaceX y Virgin Galactic, y sigue apostando por la innovación tanto en vuelos suborbitales como orbitales.












