
Nuevos datos de un grupo internacional de investigadores arrojan luz sobre cómo la relación entre masa muscular y grasa corporal puede reflejarse en el estado del cerebro. Se ha descubierto que las personas con musculatura desarrollada y bajos niveles de grasa visceral muestran signos de un envejecimiento cerebral más lento. Estos hallazgos se presentaron en el congreso anual de radiólogos de Norteamérica, donde especialistas discutieron nuevos enfoques para evaluar la salud cerebral mediante tecnología avanzada.
Durante un extenso estudio, los científicos analizaron los datos de más de mil personas que se sometieron a resonancias magnéticas. Se puso especial atención al volumen muscular, la cantidad de grasa abdominal y la edad cerebral, calculada mediante inteligencia artificial. Esta metodología permitió identificar una clara relación entre la condición física corporal y la edad biológica del cerebro.
Los resultados revelaron que cuanto mayor es la proporción de masa muscular y más bajo el nivel de grasa interna, más joven parece el cerebro en las imágenes. Además, la grasa subcutánea, a diferencia de la visceral, prácticamente no influye en este indicador. Los investigadores resaltan que mantener una buena condición física podría ser una de las claves para prevenir cambios cerebrales relacionados con la edad.
Metodología de la investigación
En el estudio participaron 1164 voluntarios de cuatro centros médicos. La edad promedio de los participantes fue de poco más de 55 años, con una distribución casi igual entre hombres y mujeres. Para evaluar el estado del organismo se utilizaron imágenes de resonancia magnética ponderadas en T1, que permiten diferenciar claramente el tejido muscular, graso y cerebral.
Mediante algoritmos de inteligencia artificial, los especialistas calcularon los volúmenes de músculo, grasa visceral y subcutánea, así como determinaron la denominada «edad cerebral» de cada participante. Este enfoque integral permitió identificar sutiles relaciones entre el estado físico y la salud cognitiva.
El análisis reveló que la grasa visceral, que se acumula alrededor de los órganos internos, es la que tiene un impacto más negativo sobre el cerebro. A la vez, el aumento de la masa muscular se asoció con una edad cerebral biológica más joven, lo que puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
Impacto en la salud
Los expertos señalan que los datos obtenidos confirman la importancia de la actividad física regular y el control del peso para preservar las funciones cognitivas. Reducir la grasa visceral y aumentar la masa muscular puede ser una estrategia eficaz para prevenir enfermedades como el Alzheimer y otras formas de demencia.
Según el director del estudio, estos biomarcadores de la composición corporal pueden incorporarse en futuros programas de cribado y prevención de los cambios cerebrales asociados a la edad. Este enfoque permitirá identificar a las personas con mayor riesgo y desarrollar recomendaciones personalizadas sobre el estilo de vida.
Los científicos destacan que incluso pequeños cambios en la dieta y el nivel de actividad física pueden tener un impacto significativo en la salud cerebral. El entrenamiento regular enfocado en el desarrollo muscular y el control de la alimentación no solo mejoran la condición física, sino que también ayudan a mantener la claridad mental durante muchos años.
Perspectivas de investigación
El estudio continúa y se prevé ampliar la muestra de participantes, así como analizar la influencia de otros factores, como la genética y el estilo de vida. Los especialistas confían en que los nuevos datos permitan crear métodos de diagnóstico y prevención más precisos de los cambios cerebrales relacionados con la edad.
En los próximos años, los científicos tienen previsto probar diferentes enfoques para reducir la grasa visceral y aumentar la masa muscular, con el objetivo de identificar las estrategias más eficaces para distintos grupos de población. Se prestará especial atención al desarrollo de programas personalizados que tengan en cuenta las características individuales de cada persona.
Los resultados obtenidos ya se están aplicando en la práctica clínica. Los médicos utilizan los datos sobre la composición corporal para evaluar el riesgo de alteraciones cognitivas y seleccionar los métodos óptimos de prevención. Este enfoque no solo ayuda a prolongar la vida activa, sino también a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Si no lo sabía, Cyrus Raji es un destacado especialista en radiología y neurociencias, trabaja en el Mallinckrodt Institute of Radiology de la Washington University School of Medicine en St. Louis. Su equipo desarrolla métodos innovadores para el diagnóstico y la prevención de enfermedades cerebrales, utilizando modernas tecnologías de imagen e inteligencia artificial. Raji es conocido por sus investigaciones sobre el impacto del estilo de vida en la salud cerebral y participa activamente en proyectos científicos internacionales.












