
Muchas personas creen que una ducha caliente y prolongada es la mejor forma de relajarse después de un día duro. Sin embargo, los médicos advierten que este hábito puede tener consecuencias negativas para la piel. La dermatóloga Nicole Negbenebor, de Iowa Health Care, explica que el agua caliente destruye la barrera protectora natural, eliminando la humedad de la piel y volviéndola más vulnerable a las irritaciones. Por eso, los especialistas recomiendan optar por duchas breves con agua tibia, para mantener la salud y elasticidad de la piel.
Las tendencias actuales de cuidado corporal suelen motivar el uso de numerosos productos, desde exfoliantes hasta aceites exóticos. Sin embargo, el uso excesivo de cosméticos puede empeorar la situación. Los médicos señalan que, cuanto más simple sea la rutina, mejor para la piel. Es fundamental recordar que la piel es una barrera natural que necesita un trato delicado.
Tiempo y temperatura
Es comprensible querer disfrutar del agua caliente, pero el contacto prolongado con altas temperaturas provoca la pérdida de lípidos responsables de retener la humedad. Como resultado, la piel se reseca, aparece una sensación de tirantez e incluso picazón. Lo ideal es limitar la ducha a 5-10 minutos y elegir agua ligeramente más tibia que la temperatura ambiente. Esta práctica ayuda a mantener el equilibrio natural y previene la descamación.
Es especialmente importante seguir esta recomendación durante el invierno, cuando el aire en los espacios cerrados se vuelve más seco y la piel pierde humedad con mayor rapidez. Los médicos aconsejan no solo controlar la temperatura del agua, sino también evitar cambios bruscos de temperatura — por ejemplo, no salir de una ducha caliente directamente a una habitación fría.
Elección de productos
No todos los jabones son igual de beneficiosos. Los geles perfumados y los limpiadores agresivos pueden provocar irritación, especialmente en personas con piel sensible. Los dermatólogos recomiendan optar por productos suaves sin fragancias ni colorantes. Si no existen indicaciones médicas específicas, no se recomienda el uso de jabón antibacteriano, ya que reseca la piel y altera la microbiota.
Otro error común es la doble limpieza, cuando primero se utiliza un producto aceitoso y luego un gel convencional. Este método solo está justificado si se lleva un maquillaje resistente o hay mucha suciedad, pero en la vida cotidiana suele ser innecesario. Para la mayoría de las personas, basta con un limpiador suave.
Cuidado después de la ducha
Tras la ducha, no solo es importante secar la piel con una toalla, sino también aplicar un producto hidratante. Los aceites o cremas son los más indicados, ya que ayudan a retener la humedad y restaurar la barrera protectora. Se recomienda aplicarlos inmediatamente después de la ducha, mientras la piel aún está ligeramente húmeda, ya que así los componentes se absorben mejor.
Los expertos recomiendan no excederse con la exfoliación. El uso frecuente de exfoliantes, esponjas ásperas o peelings químicos puede causar microdaños y aumentar la sequedad de la piel. Si deseas renovar la piel, elige productos suaves con ácido láctico o glicólico y utilízalos solo una o dos veces por semana.
Mitos de la moda
En los últimos años, las redes sociales han impulsado rutinas sofisticadas para el cuidado corporal, prometiendo resultados inmediatos. Sin embargo, los dermatólogos enfatizan que no existe una fórmula universal. Lo principal es escuchar las necesidades de tu piel y no dejarse llevar por las tendencias. Hábitos sencillos, como duchas cortas y elegir productos adecuados, suelen ser más efectivos que cualquier procedimiento de moda.
Si notas que tu piel está seca, descamada o con picazón, es momento de revisar tu rutina de cuidado. A veces, solo necesitas acortar el tiempo de las duchas y evitar productos agresivos para que la piel recupere su bienestar y aspecto saludable.
Por cierto, la doctora Nicole Negbenebor es una reconocida dermatóloga, especialista en salud cutánea y prevención de enfermedades dermatológicas. Participa activamente en programas educativos y comparte con regularidad consejos sobre el cuidado de la piel en diversas publicaciones médicas. Iowa Health Care, donde trabaja la especialista, es uno de los principales centros médicos de Estados Unidos, reconocido por su atención a métodos innovadores de tratamiento y prevención de enfermedades de la piel.












