
La sensación de volverse invisible en la propia oficina, cuando tus logros y esfuerzos pasan desapercibidos, es familiar para muchos. A veces, parece que un colega o incluso tu jefe intenta deliberadamente minimizar tus méritos, haciéndote dudar de tu competencia. Este sentimiento de vacío y frustración puede afectar seriamente tu motivación profesional. Sin embargo, antes de tomar decisiones drásticas, es importante entender qué está sucediendo realmente: ¿es una realidad objetiva o solo una percepción distorsionada por el estrés diario?
La reconocida psicóloga española Pilar Conde recomienda empezar por distinguir entre el acoso real y las propias suposiciones. Según ella, el frenético ritmo de la vida corporativa moderna suele distorsionar nuestra percepción. Podemos interpretar acciones neutrales de los colegas como hostiles, especialmente si nuestra autoestima no es sólida. No obstante, existen indicadores claros de que alguien realmente intenta ‘ponerte en tu lugar’: críticas constantes, burlas, especialmente en público, asignación de tareas condenadas al fracaso o exclusión de proyectos interesantes. Si notas estas situaciones y tu cuerpo responde con ansiedad o insomnio, es importante prestar atención a estas señales.
Cuando se da cuenta de que la devaluación de sus méritos no es una fantasía, sino una táctica deliberada, la reacción inicial suele ser un deseo de dejarlo todo y marcharse. Cerrar la puerta y comenzar de nuevo en otro lugar. Sin embargo, la especialista aconseja no apresurarse ni actuar impulsivamente. En su lugar, sugiere hacerse tres preguntas clave. Primero, analice la fuente de la negatividad: ¿proviene de un colega en particular, de un jefe con inseguridades o es parte de la política general de la empresa? En segundo lugar, evalúe sinceramente si realmente desea quedarse en un entorno «tóxico», considerando sus necesidades financieras y perspectivas profesionales. Y en tercer lugar, piense si irse en este momento ayudará a su autoestima o si, por el contrario, podría agravar la situación.
Huir de una situación incómoda rara vez es la mejor solución. La psicóloga insiste en que, para renunciar, no se debe partir desde el rol de víctima, sino desde una posición de fuerza y decisión consciente. Antes de presentar la carta de renuncia, es fundamental adquirir algunas habilidades importantes: aprender a gestionar relaciones complejas en el equipo, recuperar la confianza profesional en uno mismo y, lo más importante, establecer límites personales. Esto no solo le ayudará a superar este periodo con mayor calma, sino que también será una experiencia invaluable para su futura carrera.
Para fortalecer tu centro interno, el experto ofrece varias recomendaciones prácticas. Deja de buscar la aprobación de la dirección: conviértete en tu principal crítico y apreciador. No te justifiques en exceso si tienes dudas; confía en tu experiencia. Atrévete a asumir tareas nuevas y de mayor responsabilidad: es la mejor manera de aprender nuevas habilidades y demostrarte tu propia capacidad. Elimina el hábito de revisar una y otra vez tu trabajo si lo haces por miedo y no por necesidad. Si cometes un error, reconócelo sin rodeos y concéntrate en resolver el problema. Por último, aprende a decir que no de forma asertiva cuando sientas presión, por ejemplo, con frases como: «Entiendo tu postura, pero me resulta incómodo el tono de nuestra conversación».
Cada vez más empresas en España comprenden que un clima saludable en el equipo no es un lujo, sino un factor clave para retener a empleados valiosos. Es posible que para mejorar la situación tengas que iniciar una conversación difícil. Sin embargo, este paso puede ser el primero para recuperar tu dignidad profesional y tu bienestar en el trabajo.











