
La publicación de la correspondencia privada entre Sarah Ferguson y Jeffrey Epstein supuso un verdadero golpe para la monarquía británica. Mientras la atención pública se centraba en el arresto del príncipe Andrés, la exesposa quedaba fuera del foco mediático. Su desaparición coincidió con una nueva ola de escándalos relacionados con el nombre de Epstein y generó numerosas preguntas sobre su paradero y sus motivos.
Según informa Mujerhoy, Sarah Ferguson eligió para refugiarse no solo un lugar lujoso, sino realmente exclusivo: la clínica Paracelsus Recovery en Zúrich. El coste de la estancia puede alcanzar los 15.000 euros por noche, y la clínica es conocida por su enfoque individualizado y la total ausencia de curiosos. Esta elección revela el deseo no solo de alejarse de la prensa, sino también de recibir ayuda profesional en un momento de crisis emocional.
Razones de la desaparición
La decisión de marcharse a Suiza se tomó justo después de Navidad, cuando el escándalo en torno a las cartas con Epstein alcanzó su punto álgido. Según Mujerhoy, Ferguson se encontraba en un estado de gran abatimiento, y la publicación de sus cartas en las que pedía apoyo económico y exponía problemas personales solo agravó la situación. Como se supo, en estas cartas no solo solicitaba ayuda a Epstein, sino que también hablaba con él sobre sus deudas y visitaba al financiero acompañada de sus hijas poco después de que él saliera de prisión.
Personas cercanas a la exduquesa señalan que Paracelsus Recovery se ha convertido para ella en una especie de refugio. Allí podía contar con absoluta confidencialidad, atención médica y apoyo psicológico. La clínica se encuentra a orillas de un pintoresco lago y cuenta con un equipo de quince especialistas, que incluyen un chef y un conductor privados para cada cliente. Los programas de recuperación tienen una duración de un mes y cuestan hasta 400.000 euros, lo que hace que este lugar sea inaccesible para la mayoría.
Una vida lejos de Londres
Mientras la prensa británica especulaba sobre el paradero de Sarah Ferguson, ella pasó varias semanas en la clínica y luego viajó a los Alpes y a los Emiratos Árabes Unidos. Este recorrido le permitió no solo recuperar energías, sino también evitar el contacto directo con periodistas y el público. Cabe destacar que no es la primera vez que Ferguson busca ayuda en Paracelsus Recovery: anteriormente, allí le diagnosticaron trastorno de estrés postraumático y déficit de atención.
En una entrevista, admitió no tener vergüenza de hablar sobre su experiencia de tratamiento, pues considera importante abordar abiertamente los problemas de salud mental, especialmente entre las figuras públicas. Según ella, la clínica es conocida por sus métodos innovadores y su enfoque individual para cada paciente, algo especialmente valioso para quienes están acostumbrados a ocultar sus dificultades tras la fachada de la vida pública.
Las consecuencias del escándalo
La publicación de los denominados “archivos Epstein” por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. volvió a poner en duda las afirmaciones de Ferguson y el príncipe Andrés sobre la ruptura de vínculos con el financiero caído en desgracia. En las cartas hechas públicas, la ex duquesa no solo solicitaba dinero a Epstein, sino que también le ofrecía trabajar para él, a pesar de su estatus de condenado. En uno de los mensajes explicaba que lo había condenado públicamente solo para preservar su reputación como autora de libros infantiles y lo calificaba de “amigo leal y generoso”.
En medio de estas revelaciones, la estancia de Ferguson en una exclusiva clínica suiza parece no solo un intento de escapar del escándalo, sino también una medida necesaria para recuperar el equilibrio psicológico. Los representantes oficiales de Paracelsus Recovery no comentan las visitas de clientes conocidos, y el paradero actual de la ex duquesa sigue siendo desconocido.
Sarah Ferguson, exduquesa de York, durante mucho tiempo fue una de las figuras más comentadas de la aristocracia británica. Su vida ha estado repetidamente en el centro de la atención pública debido a dificultades personales y financieras, así como a sus estrechos lazos con la alta sociedad. A pesar de su divorcio del príncipe Andrés, siguió viviendo en su residencia y manteniendo relaciones con la familia real. El escándalo Epstein volvió a cuestionar su reputación, pero Ferguson no oculta sus problemas y habla abiertamente sobre la necesidad de apoyo profesional en los momentos difíciles.












