
En el pintoresco valle del Nalón, a pocos minutos en coche de Oviedo, se encuentra uno de los complejos más prestigiosos del norte de España. Es un lugar donde la grandeza histórica se fusiona armoniosamente con el confort moderno y el cuidado por el bienestar, creando una atmósfera única en un entorno de naturaleza virgen. Sus soluciones arquitectónicas, con grandes ventanales y un diseño inspirado en la majestuosidad del Panteón romano, atraen a viajeros y personalidades que buscan privacidad y recuperación.
Entre las montañas y bosques asturianos, que parecen guardar un antiguo secreto, se esconde un espacio donde el agua brota de las profundidades de la tierra a 40 grados y la tranquilidad se vuelve casi palpable. Sólo quienes cruzan su umbral pueden sentir el magnetismo de Las Caldas Villa Termal, verdadera joya del turismo de bienestar. Durante siglos, personas en busca de sanar el cuerpo y encontrar equilibrio espiritual han acudido a este lugar.
Su historia comienza en el siglo XVIII, cuando se construyeron los primeros canales para las aguas mineromedicinales de esta región. Alrededor de ellos creció el Real Balneario de Las Caldas, edificio diseñado por el arquitecto Manuel Reguera. Sus salas abovedadas y galerías aún conservan el encanto de los antiguos baños. Hoy, más de dos siglos después, este refugio combina tradiciones centenarias con los más altos estándares de un moderno centro termal.
Reino acuático y atención personalizada
El complejo moderno ocupa más de 40.000 metros cuadrados y se compone de tres zonas principales: el histórico Balneario Real, el centro Aquaxana y la zona Manantial. Esta última alberga una impresionante cueva con piscinas, donde el agua y la piedra crean un ambiente casi mágico. Cada elemento del recorrido está diseñado para potenciar el efecto terapéutico de las aguas mesotermales, clasificadas como oligometálicas, bicarbonatadas cálcico-magnésicas. Uno de los rincones más íntimos es la Sala de las Columnas, un circuito privado con pediluvio, ducha tropical, terma romana, jacuzzi y duchas de contraste, pensado para parejas o pequeños grupos. Aquí, la arquitectura clásica y la luz tenue refuerzan la sensación de tranquilidad. Los programas de bienestar incluyen tratamientos antiestrés, masajes relajantes, programas detox y envolturas con algas o aceites esenciales. En su oferta termal destacan también las terapias bioenergéticas y sesiones de hidroterapia, todas ellas seleccionadas de forma individual y supervisadas por especialistas. Este espacio trasciende el turismo convencional y se convierte en una experiencia sensorial de profunda renovación.
Tradición, lujo y gastronomía asturiana
En el complejo se encuentran dos hoteles: el Blau Gran Hotel Las Caldas de cinco estrellas y el Blau Hotel Las Caldas de cuatro estrellas. Ambos ofrecen una hospitalidad donde el confort moderno se combina con una elegancia clásica. En la decoración del gran hotel destacan espacios únicos como el Salón de los Espejos, antiguo salón de baile del siglo XIX, y un elegante comedor para desayunos con vistas panorámicas al valle. Las Caldas se ha consolidado como un destino de referencia para el bienestar en Asturias. El acceso al Real Balneario está permitido solo a mayores de 16 años y requiere reserva previa. El horario habitual es de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00. En temporada baja, el precio es de 35 euros por persona de lunes a viernes y 48 euros los fines de semana. En temporada alta, que incluye los principales festivos y vacaciones, la tarifa es fija de 48 euros. Cada sesión dura un máximo de dos horas e incluye el uso de toalla y calzado especial. Es obligatorio llevar gorro y traje de baño.
Culminación gastronómica de la experiencia
La experiencia se complementa con una cuidada oferta gastronómica. Restaurantes como Scanda o Viator reinterpretan la tradición culinaria asturiana con productos locales, mientras el chef Raúl Galán propone menús que fusionan los sabores del mar y la montaña. Todo esto convierte a Las Caldas en un destino integral de lujo, donde agua, historia y gastronomía se unen en un viaje sensorial. Llegar desde Oviedo es sencillo: el complejo está a solo cinco kilómetros del centro. El trayecto en coche por la carretera AS-322 lleva menos de diez minutos. Para quienes prefieren el transporte público, hay conexiones regulares de autobús. También se puede llegar en taxi o incluso en bicicleta por la pintoresca ruta Senda Verde.












