
Los mecanismos genéticos que subyacen al comportamiento de los perros están estrechamente relacionados con aquellos que configuran los rasgos psicológicos en los humanos. Un nuevo estudio realizado con golden retrievers permitió a los científicos identificar genes que influyen tanto en la tendencia a la agresión en los animales como en el desarrollo de estados depresivos en las personas. Este enfoque fue posible gracias al análisis de una sola raza, lo que permitió minimizar el impacto de factores externos y centrarse en las diferencias sutiles dentro del grupo.
En el marco de un ambicioso proyecto, los especialistas recopilaron datos sobre el comportamiento de más de mil golden retrievers. Los dueños de los perros completaron detallados cuestionarios en los que evaluaban el nivel de agresividad, miedo, sociabilidad, capacidad de aprendizaje y actividad de sus mascotas. Esta información fue comparada con los resultados del análisis genético, lo que permitió identificar 12 regiones del ADN asociadas con diferentes rasgos de personalidad.
La comparación de estos datos con el genoma humano reveló sorprendentes coincidencias. Los genes responsables del comportamiento agresivo o ansioso en los perros, en humanos están relacionados con el neuroticismo, la propensión a cambios de ánimo y la depresión. Por ejemplo, la variante genética PTPN1 en retrievers se asocia con agresividad hacia otros perros, mientras que en las personas está vinculada a las capacidades intelectuales y el riesgo de desarrollar trastornos depresivos.
Paralelismos genéticos entre perros y humanos
Los científicos señalan que los genes que determinan conductas «problemáticas» en los perros suelen coincidir con aquellos que, en los humanos, están relacionados con la inestabilidad emocional. Este hallazgo sugiere que los animales agresivos o temerosos pueden experimentar estados similares a la ansiedad o depresión humanas a nivel biológico.
La investigación también identificó genes que influyen en las capacidades cognitivas. Por ejemplo, en los perros, el ROMO1 está vinculado al aprendizaje, mientras que en los humanos se asocia con las habilidades intelectuales. El gen SLC35F6, responsable de la sensibilidad al tacto en los animales, en las personas se relaciona con trastornos mentales como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
Se prestó especial atención al gen IGF1, que influye no solo en el tamaño del perro, sino también en la estructura de su cerebro. Se descubrió que los retrievers grandes con una variante específica de este gen muestran un temperamento más tranquilo y niveles bajos de energía.
Impacto en la medicina y la cinología
El descubrimiento de vínculos genéticos entre el comportamiento canino y la psique humana abre nuevas oportunidades para la medicina. Los perros se convierten en un modelo conveniente para el estudio de enfermedades mentales, ya que en ellos la influencia de ciertos genes se manifiesta de forma más evidente que en humanos. Esto permite identificar con mayor precisión los objetivos de futuras investigaciones y desarrollar nuevos métodos de tratamiento.
Para los especialistas en conducta canina, los resultados del estudio indican la necesidad de revisar los enfoques para corregir el comportamiento animal. Si la agresividad y el miedo en los perros tienen un origen genético, un simple adiestramiento puede no ser suficientemente eficaz. Es fundamental tener en cuenta el estado emocional de la mascota y trabajar en su bienestar psicológico, no solo en la obediencia.
Además, las similitudes identificadas entre los genes responsables del aprendizaje en perros y la inteligencia en humanos sugieren nuevos criterios para la selección de animales de servicio. En lugar de las pruebas tradicionales de obediencia, los expertos proponen emplear evaluaciones cognitivas para identificar perros con alto potencial intelectual.
Genética y el futuro de la corrección conductual
Los resultados del estudio resaltan que muchos rasgos de carácter en los perros, antes considerados únicamente consecuencia de la crianza, en realidad tienen raíces biológicas profundas. Esto cambia la visión sobre la manera de trabajar con animales ‘difíciles’ y enfatiza la importancia de un enfoque individual.
Los científicos creen que el estudio continuo de la genética del comportamiento no solo ayudará a comprender mejor la naturaleza de los trastornos mentales en humanos, sino también a mejorar la calidad de vida de las mascotas. En el futuro, esto podría llevar a la creación de nuevos programas de corrección conductual que tengan en cuenta tanto las características genéticas como emocionales de cada animal.
En general, el descubrimiento de vínculos genéticos entre el comportamiento canino y humano abre nuevas perspectivas para la ciencia y la práctica. Permite replantear la naturaleza de las emociones, así como las formas de regularlas y corregirlas.
Por cierto: el Golden Retriever es una de las razas más populares del mundo.
El Golden Retriever es una raza originaria del Reino Unido en el siglo XIX, criada para la caza de aves acuáticas. Hoy, estos perros son conocidos por su carácter amistoso, su gran capacidad de aprendizaje y su lealtad. Gracias a su temperamento equilibrado y su facilidad de adiestramiento, los Golden Retriever suelen ser utilizados como perros guía, de terapia y de rescate. Es una raza con buena salud, pero requiere ejercicio regular y atención a su estado psicoemocional. En los últimos años, los Golden Retriever han sido objeto de numerosos estudios científicos relacionados con la genética del comportamiento y la predisposición a diversas enfermedades. Su popularidad sigue en aumento y el número de ejemplares registrados crece cada año. En España, el Golden Retriever está entre las diez razas más queridas por los dueños de mascotas.











