
El estrés suele percibirse como algo negativo, pero en realidad cumple un papel fundamental en la vida de cada persona. Según Gustavo Díez, especialista en meditación y director del laboratorio Nirakara Lab, el estrés es una reacción natural del organismo que nos ayuda a afrontar desafíos y responder rápidamente ante peligros. Sin este mecanismo, el ser humano no podría adaptarse a los cambios ni sobrevivir en situaciones difíciles.
Sin embargo, es importante recordar que el estrés solo es beneficioso cuando no supera los niveles normales. En cantidades moderadas, activa el cerebro, mantiene la atención e incluso favorece el desarrollo de nuevas habilidades. Pero si la tensión se vuelve constante, empieza a dañar la salud y la mente.
Cuándo el estrés se convierte en enemigo
Gustavo Díez señala que muchas personas no saben reducir el estrés a tiempo. Como resultado, el cuerpo acumula tensión, lo que lleva a fatiga crónica, disminución de la inmunidad e incluso estados depresivos. A menudo se recurre al deporte para combatir el estrés, considerándolo una solución universal. Sin embargo, el ejercicio físico intenso también produce una respuesta de estrés en el cuerpo. Si no se presta atención a la recuperación, se corre el riesgo de sufrir agotamiento y un empeoramiento del bienestar.
Es especialmente peligroso cuando una persona no se da cuenta de que ha cruzado la línea entre el estrés saludable y el perjudicial. En estos casos, incluso las actividades habituales que antes generaban alegría empiezan a causar irritación y apatía. Dies enfatiza: es fundamental aprender a escuchar a tu cuerpo y saber cuándo detenerte a tiempo, para evitar consecuencias graves.
Mente bajo presión: por qué es fundamental cuidarse
El cerebro es uno de los órganos que más energía consume en el cuerpo humano. Requiere una gran cantidad de recursos y, cuando escasean, es el primero en verse afectado. Cuando el cuerpo sufre un déficit energético, el cerebro activa un modo especial de funcionamiento, similar al que ocurre durante una enfermedad o fiebre. Esto se manifiesta en una menor actividad, fallos de memoria y dificultades de concentración.
Si el estrés se vuelve crónico, el cerebro empieza a funcionar al límite. Esto puede provocar trastornos del sueño, problemas de aprendizaje e incluso el desarrollo de enfermedades psicosomáticas. Por eso es esencial no solo combatir los factores externos de estrés, sino también mantener el equilibrio interno mediante métodos sencillos pero eficaces.
Respiración y meditación: claves para la armonía
Gustavo Dies recomienda prestar especial atención a las prácticas de respiración y la meditación. Estas técnicas ayudan no solo a reducir el nivel de estrés, sino también a mejorar el bienestar general. Su práctica regular contribuye a la recuperación del sistema nervioso, mejora la memoria y aumenta la resistencia ante las distracciones externas.
Es importante recordar que aprender a meditar y practicar ejercicios de respiración requiere tiempo y paciencia. Sin embargo, dedicar solo unos minutos al día a la respiración consciente puede transformar significativamente la calidad de vida. Diés está convencido de que, al aprender a controlar su propio estado, una persona no solo podrá manejar el estrés, sino también aprovechar su energía para el crecimiento y desarrollo personal.










