
En el corazón de España, en el pintoresco valle del río Cidacos, se esconde un verdadero milagro natural que cada año atrae a más amantes del turismo de bienestar. Se trata de los famosos pozos termales de Arnedillo, en la provincia de La Rioja. No son solo baños calientes al aire libre, sino un conjunto de tres piscinas naturales donde las corrientes geotermales emergen a la superficie, alcanzando temperaturas superiores a los cincuenta grados. Lo que hace único este lugar es su estado natural y el acceso totalmente libre para cualquier visitante. Aquí es posible experimentar el efecto de las terapias de contraste, alternando la inmersión en aguas calientes con el frescor revitalizante del río, lo que se asemeja a una lujosa sesión de spa, pero con una diferencia esencial: todo es completamente gratuito.
Las propiedades curativas de estas aguas son conocidas desde hace tiempo. Su composición, rica en cloruros de sodio, sulfatos de calcio y bromuros, así como minerales como magnesio, hierro y silicio, transforma cada piscina en un auténtico balneario natural. Sumergirse en estas aguas ricas en minerales aporta alivio a dolencias musculares y articulares, reduce la tensión y favorece una profunda relajación. Oficialmente, el acceso a los pozos está abierto desde primeras horas de la mañana hasta la medianoche, pero las experiencias más memorables se viven al amanecer o bajo el manto de la noche, cuando hay pocos visitantes y nada interrumpe la conexión con la naturaleza. Para mayor comodidad, hay zonas habilitadas para ducharse o dejar efectos personales.
Los alrededores de Arnedillo son igualmente impresionantes. Esta zona forma parte de la prestigiosa red europea de espacios naturales protegidos, Natura 2000. Las majestuosas formaciones de piedra caliza que rodean el valle son hogar de numerosas aves rapaces. Sobresalen especialmente las colonias de buitres leonados, que anidan directamente en los salientes y cuevas. Observarlos planeando por el cielo añade a la visita un toque de aventura salvaje e indómita. Para ello se ha habilitado el “Mirador del Buitre”, un mirador y pequeño centro donde los visitantes pueden aprender más sobre estas fascinantes criaturas y contemplarlas en su hábitat natural.
Además de sus baños termales, el diminuto Arnedillo, con algo más de 400 habitantes, ofrece a los visitantes un auténtico viaje por la historia y la geología de la región. Se conservan la antigua iglesia parroquial de San Servando y San Germán, ermitas históricas y las ruinas de castillos medievales. Para los aficionados a la paleontología, existe una ruta que conduce hasta huellas fosilizadas de dinosaurios. Y un breve “Sendero del Agua Termal” de apenas 600 metros recorre la orilla del Cidacos, donde paneles informativos cuentan la historia y el origen geológico de los manantiales de aguas calientes. Pasear por él permite observar pequeñas terrazas rocosas y afloramientos geológicos que ayudan a entender cómo circulan y se mineralizan las corrientes subterráneas.
Una visita en otoño, especialmente en septiembre, se considera el momento ideal para viajar. El clima suave y la disminución del flujo turístico permiten disfrutar plenamente de la tranquilidad y el sosiego. Es una aventura sencilla y accesible que invita a redescubrir el poder sanador de la naturaleza en uno de los rincones más auténticos del norte de España. Un lugar donde el tiempo parece detenerse y cuerpo y alma encuentran la tan esperada armonía.












