
El mundo de la tauromaquia española aún no logra recuperarse de la noticia inesperada: Morante de la Puebla, una de sus figuras más brillantes, ha dejado los ruedos. Tras tres décadas de una carrera deslumbrante, el matador andaluz decidió retirarse con una actuación de despedida inolvidable en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Fue un final triunfal y, al mismo tiempo, emotivo para quien tomó por primera vez la muleta a los cinco años. Ahora, su principal objetivo es recuperar el equilibrio emocional, y en ello cuenta con el apoyo de sus seres más cercanos. En cada paso de este difícil camino le acompañan sus tres hijos y, por supuesto, su esposa, Elizabeth Garrido. Llevan quince años juntos y ha sido ella su mayor apoyo en los momentos en que los problemas psicológicos lo obligaron a hacer pausas en su carrera. El propio torero confesó que, en ocasiones, veía la muerte como una salida, pero no podía permitirse ceder ante esos pensamientos por la responsabilidad que sentía hacia su familia, que siempre ha estado en primer lugar para él.
La primera esposa de Morante de la Puebla fue Cynthia Antunes, quien le dio su primer hijo, José Antonio Morante Jr. Sin embargo, su hijo no siguió los pasos de su padre y eligió una carrera futbolística, en la que ya ha alcanzado logros notables. Juega para el equipo juvenil del Betis e incluso ha sido convocado a la selección juvenil de España. Aquella primera boda, celebrada en el pueblo natal del matador, en la iglesia Virgen de la Granada, fue un acontecimiento grandioso que reunió a unos 400 invitados. Entre los asistentes se encontraban leyendas del toreo como Espartaco, Enrique Ponce y Finito de Córdoba, acompañados de sus famosas esposas. Ese matrimonio terminó en 2008, y poco después Morante encontró una nueva felicidad con Elizabeth Garrido. Se conocían desde la infancia y, tras un año de relación, cuando Elizabeth ya esperaba su primer hijo, la pareja decidió casarse. En esta ocasión, la ceremonia fue mucho más discreta. En 2010 se casaron en la finca Los Ángeles en Alcalá de Guadaíra. La novia llegó a las puertas de la propiedad en un lujoso Rolls Royce y vestida con un diseño de Rosa Clará, mientras el novio se mostraba visiblemente nervioso. De los 150 invitados, solo unos pocos eran compañeros de profesión de Morante, entre ellos Curro Vázquez y Luis Antonio Gaspar.
Pronto la pareja celebrará su 15º aniversario de matrimonio. Junto a Elizabeth, tuvo dos hijas: María, de 14 años, y Lola, de 12. La familia reside en la finca “Huerta de San Antonio”, un auténtico cortijo andaluz impregnado del espíritu de la tauromaquia, situado en La Puebla del Río. En la propiedad hay una plaza de toros portátil y un campo de fútbol abierto para los vecinos, además de salones donde se celebran bodas y otros eventos. En una de sus entrevistas, el torero compartió que es precisamente en la tranquilidad y el aislamiento donde encuentra la armonía, señalando que siempre ha valorado el silencio y nunca ha soportado a los aduladores. También afirmó que está satisfecho con sus logros y que sería una persona profundamente infeliz si no hubiese alcanzado el éxito, ya que solo pensar en el fracaso le causaba pánico. Morante y su esposa, que siempre han protegido su vida privada de la atención pública, también son socios de negocios. Son propietarios del popular bar “La Capilla” en su ciudad natal de Sevilla. Es aquí, lejos de los focos y en un entorno apacible, donde el legendario maestro pretende reencontrarse consigo mismo, ahora ya sin el traje de luces.











