
Investigadores estadounidenses han descubierto que reducir la cantidad de uno de los aminoácidos esenciales en la dieta de los ratones puede ralentizar significativamente el envejecimiento y aumentar la esperanza de vida. Se trata de la isoleucina, un componente fundamental de las proteínas que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y que solo se obtiene a través de los alimentos. Las principales fuentes de este aminoácido son la carne, los huevos, los productos lácteos y la soja.
Durante el experimento, los científicos dividieron a los ratones en varios grupos: uno recibió una dieta estándar con 20 aminoácidos, otro una alimentación con bajo contenido de todos los aminoácidos y un tercero una dieta en la que únicamente la isoleucina se redujo aproximadamente en dos tercios. Todos los animales podían comer todo lo que quisieran, pero solo el alimento que se les ofrecía.
Impacto en la salud
Los resultados fueron impresionantes: en los machos que recibieron menos isoleucina, la esperanza de vida aumentó un 33%, y en las hembras un 7%. Además, los ratones mostraron mejoras en 26 indicadores de salud diferentes, incluyendo fuerza muscular, resistencia, nivel de azúcar en sangre, estado del pelaje e incluso movilidad de la cola.
La reducción del riesgo de enfermedades relacionadas con la edad fue especialmente notable: los machos desarrollaron tumores con menor frecuencia y presentaron menos aumento de próstata, lo que es característico de ejemplares envejecidos. Al mismo tiempo, los ratones, a pesar de la reducción de un aminoácido, no solo mantuvieron su actividad, sino que además se mantuvieron más delgados y llenos de energía.
La paradoja de las calorías
Curiosamente, los animales que seguían una dieta baja en isoleucina consumían más calorías que los de otros grupos. Sin embargo, en vez de ganar peso, quemaban más energía y mantenían bajos niveles de grasa corporal. Los científicos relacionan esto con características del metabolismo que cambian cuando se restringen ciertos aminoácidos.
Los expertos subrayan que no todas las calorías son iguales, y que la composición de la dieta juega un papel clave en la salud y la longevidad. Incluso pequeños cambios en la alimentación pueden influir significativamente en los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento.
Posibilidades para las personas
Aunque el experimento se realizó en ratones, los especialistas no descartan que un enfoque similar pueda ser beneficioso para los seres humanos. Sin embargo, advierten que restringir por cuenta propia la ingesta de proteínas o de aminoácidos específicos sin supervisión médica puede provocar efectos negativos para la salud.
La nutrición es un sistema complejo, y la simple reducción del consumo de productos proteicos no siempre garantiza el resultado deseado. Es posible que en el futuro aparezcan medicamentos capaces de bloquear selectivamente la absorción de isoleucina, lo que permitiría regular su nivel en el organismo de manera segura.
Perspectivas de investigación
Los científicos señalan que el nivel óptimo de isoleucina puede variar según el sexo y la línea genética. Por ello, aún no existen recomendaciones universales. Sin embargo, este hallazgo abre nuevas perspectivas para estudiar los mecanismos del envejecimiento y buscar vías para prolongar la vida activa.
En los próximos años se llevarán a cabo investigaciones adicionales, incluidas aquellas con participación humana, para determinar en qué medida los resultados obtenidos en ratones son aplicables a los seres humanos. Por ahora, los especialistas recomiendan mantener una alimentación equilibrada y no seguir dietas hiperproteicas sin necesidad.
Por si no lo sabía, el profesor Dudley Lamming de la University of Wisconsin es considerado uno de los principales expertos en metabolismo y envejecimiento. Su equipo lleva varios años estudiando el impacto de los aminoácidos en la salud y la longevidad. Anteriormente, bajo su dirección, se realizaron estudios que demostraron la relación entre el nivel de isoleucina en la dieta y el riesgo de obesidad en humanos. Lamming colabora activamente con centros científicos internacionales y publica regularmente los resultados de sus investigaciones en las principales revistas médicas.












