
Con la llegada de los cambios hormonales, muchas mujeres sienten cómo el caos interior crece día a día. El estrés, la sobrecarga mental y la sensación de desorden interno parecen exigir poner orden en el mundo exterior: en casa, en el trabajo, en los propios pensamientos. No se trata solo de un capricho o del llamado «síndrome del nido vacío», sino de una necesidad urgente de deshacerse de todo lo acumulado a lo largo de los años para hacer espacio a algo nuevo. Sin embargo, a menudo simplemente faltan las fuerzas y no queda claro por dónde empezar. Durante la perimenopausia y la menopausia, el organismo se vuelve especialmente vulnerable a estas emociones debido a la neuroinflamación y la disminución de los niveles de progesterona, lo que nos hace más irritables y sensibles al estrés.
El desorden, ya sea objetos dispersos o caos en la agenda diaria, intensifica la sensación de pérdida de control. Esto activa inconscientemente la amígdala, la zona del cerebro responsable de procesar el miedo y el estrés. Investigaciones confirman que vivir en un ambiente caótico eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Este aumento hormonal agrava directamente los síntomas típicos de la menopausia: sofocos, trastornos del sueño, resistencia a la insulina, fatiga crónica y la llamada “niebla mental”. Al igual que el espacio físico, una mente sobrecargada no deja lugar para la calma, impidiendo comprender los propios pensamientos y emociones. Las mujeres que describen su hogar como desordenado presentan niveles de cortisol constantemente altos durante el día, acompañados de falta de energía y mal ánimo. El exceso crónico de esta hormona provoca inflamación sistémica y altera el equilibrio de los neurotransmisores, aumentando la ansiedad.
Por ello, poner orden no es solo una cuestión estética, sino una poderosa estrategia de autocuidado. Organizar el espacio calma el sistema nervioso, estabiliza la respuesta al estrés y reduce los procesos inflamatorios que agravan muchos síntomas durante este periodo complejo. Si se aborda el proceso con consciencia, se puede ayudar no solo al hogar, sino también al cerebro a recuperar la tan necesaria armonía.
El método japonés «5S», originalmente creado para optimizar procesos industriales, puede ser de ayuda en este caso. Su lógica es universal: menos caos, menos estrés. Aplicado a la vida cotidiana de una mujer durante la menopausia, este sistema se convierte en una herramienta de autoayuda que reduce la carga cognitiva y ayuda a poner orden interior.
El primer paso, «Seiri» (Clasificación), enseña a separar lo necesario de lo superfluo. Esto se aplica no solo a los objetos, sino también a los compromisos, tareas e incluso relaciones que ya no aportan valor. Liberarse de lo innecesario reduce la sobrecarga mental y ayuda a disminuir los niveles de cortisol. El segundo principio, «Seiton» (Orden), implica que cada cosa debe tener su lugar. El orden visual libera recursos cognitivos y activa la producción de dopamina, la hormona del bienestar. Es una excelente manera de combatir la sensación de “mente nublada”. La tercera etapa, «Seiso» (Limpieza), no es solo limpiar, sino crear un espacio libre de toxinas y ruido visual. Esta idea también puede aplicarse a la alimentación, evitando productos ultraprocesados y azúcar, que provocan inflamación. El cuarto principio, «Seiketsu» (Estandarización), promueve la creación de rutinas saludables. Tener horarios estables de sueño, alimentación y actividad física ayuda a regular los ritmos circadianos, lo que es fundamental para la producción de melatonina y un descanso de calidad. Finalmente, el quinto paso, «Shitsuke» (Mejora continua), consiste en mantener el orden logrado mediante “disciplina amable”, sin autocrítica ni rigor excesivo. Este enfoque favorece la producción de serotonina y oxitocina, aportando calma y una sensación de control sobre la propia vida.
Se puede empezar con pequeños pasos: dedicar 10 minutos al día a organizar las cosas, retirar de la habitación todo lo que dificulte el descanso o revisar la agenda para eliminar reuniones innecesarias. Cada pequeño avance hacia el orden exterior refleja una mayor tranquilidad interior, ayudando a afrontar el periodo de transición con más confianza y armonía.












