
Los propietarios de coches en España se enfrentan cada vez más al problema de la acumulación de hollín en el motor. Este fenómeno está relacionado con la acumulación de partículas de combustible quemado que se depositan en diversos componentes del motor y del sistema de escape. La presencia de hollín es especialmente frecuente cuando la combustión del combustible no es eficiente, algo habitual en la conducción urbana y en trayectos cortos.
Los primeros indicios de suciedad se manifiestan en la pérdida de potencia, la aparición de humo negro o azulado por el tubo de escape, un funcionamiento inestable al ralentí y un aumento en el consumo de combustible. En ocasiones, el motor empieza a dar tirones y se enciende el testigo de avería en el cuadro de instrumentos. Conductores de Madrid, Barcelona y Valencia señalan que estos síntomas suelen estar acompañados de dificultades al acelerar y problemas para mantener la velocidad en las subidas.
La acumulación de hollín puede provocar averías graves. Los elementos más vulnerables son la válvula EGR, los inyectores, el turbocompresor y el filtro de partículas. Si la válvula EGR se obstruye, el motor pierde potencia y empieza a funcionar de manera irregular. Los inyectores sucios empeoran la pulverización del combustible, lo que incrementa aún más la formación de depósitos. Tanto la turbina como el filtro de partículas también se ven afectados por el exceso de hollín, lo que puede provocar daños costosos y la necesidad de reparaciones importantes.
Dentro del motor, el hollín se deposita en los pistones, las válvulas y las paredes de los cilindros. Esto provoca sobrecalentamiento, daños en las bujías e incluso deformación de los pistones. Además, los sensores contaminados comienzan a enviar datos incorrectos, lo que afecta negativamente el funcionamiento de todo el sistema de gestión del motor.
El hollín aparece con mayor frecuencia en la válvula EGR, el colector de admisión, la cámara de combustión, las válvulas y el sistema de escape. Los inyectores y el turbocompresor también son propensos a la acumulación de suciedad. Tanto el filtro de partículas como el catalizador pueden llegar a obstruirse completamente si no se realiza un mantenimiento regular.
Para eliminar el hollín, los especialistas recomiendan comenzar con un diagnóstico y revisión de los códigos de error. Luego se utilizan aditivos especiales que se añaden al combustible para limpiar el sistema durante la conducción. En casos más graves, es necesario desmontar y limpiar manualmente la válvula EGR y el colector de admisión con productos específicos. También es fundamental regenerar el filtro de partículas circulando por carretera y manteniendo altas revoluciones del motor.
Entre los métodos caseros destacan conducir a altas revoluciones por autopista, utilizar combustible de calidad y realizar cambios regulares de aceite y filtros. Algunos conductores añaden pequeñas cantidades de aditivos al combustible, pero esto debe hacerse con precaución. Revisar y limpiar periódicamente la válvula EGR y el colector de admisión ayuda a evitar problemas graves.
Para prevenir la formación de hollín, es recomendable evitar trayectos cortos frecuentes, elegir combustible de alta calidad y realizar un mantenimiento técnico regular. Estas sencillas medidas ayudan a mantener el motor en buen estado y a evitar costosas reparaciones.











