
La reina de los Países Bajos, Máxima, de origen argentino, volvió a confirmar su estatus como una de las monarcas más elegantes de Europa. El 16 de octubre de 2025 fue la invitada principal en la ceremonia de inauguración de la nueva sede global de Royal Philips en Ámsterdam. Su llegada no pasó desapercibida, ya que para un evento de tal importancia la reina eligió un look llamativo y memorable, que ya ha sido comentado por las principales revistas de moda.
Para su visita a la sede del gigante tecnológico, Su Majestad optó por un elegante vestido de intenso color verde. Esta elección, que simboliza crecimiento, sostenibilidad y nuevos comienzos, resultó ser la más adecuada para una inauguración dedicada a un edificio ultramoderno y ecológico. El conjunto fue complementado con refinados accesorios: un original broche en forma de margaritas, que añadió un toque de delicadeza al look, y un espectacular sombrero a juego. Según los estilistas, fue precisamente el sombrero el elemento clave que transformó el atuendo empresarial en uno verdaderamente regio.
El nuevo edificio de Philips, inaugurado por la propia reina, representa la materialización de las tendencias más actuales en arquitectura corporativa. El proyecto fue desarrollado teniendo en cuenta principios de sostenibilidad y con la participación activa de los empleados de la empresa. El diseño pone especial énfasis en la creación de espacios para la interacción social y el trabajo colaborativo, aspectos que la dirección de Philips considera clave para la innovación. No se trata simplemente de una oficina, sino de todo un ecosistema diseñado para fomentar la creatividad y el espíritu de equipo.
Durante su visita, la reina Máxima no solo cortó la cinta simbólica, sino que también dedicó tiempo a conversar con los empleados de la empresa. Mostró interés por los nuevos espacios de trabajo y valoró positivamente el enfoque de Philips para crear un entorno cómodo y motivador para sus especialistas. La presencia de la monarca en este tipo de actos subraya la importancia de la empresa para la economía de los Países Bajos y su contribución al desarrollo tecnológico a nivel mundial. Además, representa un gesto de apoyo de la familia real al empresariado innovador y socialmente responsable.
De este modo, el evento en Ámsterdam no solo representó un hito importante en la historia de Philips, sino también un nuevo triunfo para la reina Máxima. Mostró cómo se pueden combinar las obligaciones protocolarias con un impecable sentido del estilo, manteniéndose como un referente a seguir. Su visita, sin duda, inspiró al personal de la empresa y recordó una vez más al mundo que la monarquía moderna avanza con los tiempos, respaldando el progreso y la innovación.











