
Las autoridades de Barcelona han anunciado planes para cambiar radicalmente el esquema de circulación de los autobuses interurbanos: el número de trayectos que llegarán al centro de la ciudad se reducirá considerablemente. Según informa El País, la administración municipal está preparando una remodelación a gran escala de la infraestructura de transporte para descongestionar las calles centrales y facilitar los transbordos al metro y al tranvía.
Según la primera teniente de alcalde de Barcelona, Laia Bonet, cada día llegan y salen de la ciudad en autobús unas 270.000 personas. Tras las interrupciones en el servicio de trenes de cercanías (Rodalies), la demanda de autobuses aumentó: la cantidad de trayectos diarios pasó de 6.000 a 7.000. Sin embargo, la infraestructura actual no da abasto: decenas de autobuses dejan a los pasajeros directamente en la calle, lo que genera caos y dificulta la circulación.
Nuevas estaciones subterráneas
Para dar respuesta al problema, las autoridades municipales, en colaboración con el gobierno de Cataluña, están trabajando en un proyecto para construir tres grandes intercambiadores subterráneos. Se ubicarán en la estación de Sagrera, en la zona de plaza Espanya y en la avenida Diagonal. Todas las nuevas estaciones estarán integradas con las líneas de metro y tranvía, permitiendo a los pasajeros transbordar rápidamente al transporte urbano sin salir directamente a las calles más transitadas.
En particular, en Sagrera se planea crear una estación subterránea para autobuses interurbanos junto a la futura estación de trenes de alta velocidad. En la zona de Espanya ya se ha aprobado el proyecto de una terminal subterránea, y en Diagonal se están evaluando opciones para ubicar un nodo de intercambio cerca de Francesc Macià (con acceso a la línea L8 y al tranvía) o en Maria Cristina (junto a la línea L3 y cerca de la L9).
Cambios en las rutas y nuevas normas
En los próximos dos años, la ciudad renovará y modernizará unas veinte paradas de autobuses interurbanos. Las obras comenzarán en 2027. A largo plazo se prevé la puesta en marcha de grandes estaciones de intercambio en todos los accesos principales a la ciudad: Diagonal, Meridiana, Gran Via Sur y Gran Via Nord. Esto permitirá desviar los autobuses de las calles céntricas hacia la periferia y descongestionar puntos como Ronda Universitat y Gran Via, que actualmente se han convertido en estaciones de autobuses improvisadas.
Las autoridades destacan que no está previsto construir una gran estación en cada entrada: la infraestructura se adaptará a las características de cada corredor de transporte. El objetivo principal es facilitar el intercambio y reducir el flujo de autobuses hacia el centro. Como resultado, por ejemplo, los autobuses que circulan por la Gran Via ya no llegarán hasta la plaza Universitat.
Apuesta por el transporte público
Paralelamente, la ciudad continúa invirtiendo en el desarrollo del metro y el tranvía. Próximamente se aprobará un acuerdo de financiación para la ampliación de la línea de tranvía por la Diagonal, así como se actualizará el proyecto de prolongación de la línea de metro L2 hasta el barrio de Marina del Prat Vermell. Entre las prioridades están la ampliación de la L3 hasta el nuevo hospital Clínic y hacia Esplugues y Sant Feliu de Llobregat, así como la extensión de la L4 desde La Pau hasta Sagrera. Las autoridades subrayan que estos proyectos requieren inversiones significativas y no se materializarán rápidamente, pero los consideran críticos para la ciudad.
Otra tarea es reducir el número de desplazamientos en transporte privado. Actualmente, los automóviles representan alrededor del 40% de todos los movimientos en Barcelona. La ciudad prevé disminuir esta cifra en un cuarto de millón de desplazamientos diarios mediante el desarrollo del transporte público y la creación de nuevos nodos de interconexión.
Transición a autobuses ecológicos
Las autoridades reconocen que por ahora la mayoría de los autobuses interurbanos funcionan con combustibles tradicionales, pero destacan una rápida transición hacia tecnologías ecológicas. En los próximos años, está previsto renovar la flota de autobuses y poner en marcha rutas totalmente descarbonizadas. Además, en los accesos clave a la ciudad se habilitarán carriles exclusivos para autobuses, lo que permitirá aumentar la velocidad del servicio y elevar el flujo de pasajeros entre un 10 y un 25%.
Según El País, las autoridades municipales esperan que el conjunto de medidas de modernización de infraestructuras y desarrollo del transporte público haga de Barcelona una ciudad más cómoda y sostenible tanto para residentes como para visitantes.












