
Cuando la carretera se cubre de hielo y nieve, las reglas habituales para conducir deportivos dejan de funcionar. Esta vez, dos autos de tracción trasera con motor central, el McLaren GTS y el Ferrari 296 GTS, se enfrentaron a un entorno donde cualquier giro extra del volante podía derivar en la pérdida de control. La prueba en el circuito invernal de Livigno demostró de inmediato que incluso los conductores experimentados se enfrentan a dificultades cuando la potencia se combina con una adherencia mínima.
Ambos vehículos fueron preparados para condiciones extremas: el McLaren calzó neumáticos Pirelli P Zero Winter, mientras que el Ferrari, los exclusivos Michelin de la marca. Pero incluso con este equipamiento, los 680 caballos de fuerza del Ferrari y los 635 del McLaren hacen que cada aceleración sea un riesgo. Los conductores debían buscar constantemente el equilibrio entre el acelerador y el volante para evitar terminar en un banco de nieve. Surgieron recuerdos de los recientes debates sobre la importancia del piloto en las carreras modernas, como en las discusiones sobre los cambios en la Fórmula 1, donde muchos opinan que la tecnología cada vez decide más que el propio piloto.
Tecnología y emociones
El Ferrari 296 GTS no es solo un deportivo, sino un híbrido con motor eléctrico, que suma 167 caballos adicionales al V6 principal. En total, ofrece casi 830 newton-metro de par. Pero en la nieve, estas cifras pierden relevancia: la electrónica debe intervenir constantemente para evitar que el eje trasero derrape. En modo Sport, el Ferrari se vuelve demasiado nervioso; en Wet, excesivamente prudente. Solo tras desconectar parte de los sistemas de estabilidad se consigue sentir un poco el coche, pero incluso entonces, cada toque al acelerador exige concentración máxima.
El McLaren GTS, por su parte, confía en un clásico V8 biturbo. No cuenta con tecnologías híbridas, pero sí con un peso algo menor y un techo de fibra de carbono rediseñado que reduce el centro de gravedad. El deportivo británico permite desconectar el ESP incluso en modo confort, lo que ofrece mayor libertad, aunque también más responsabilidad. En el circuito invernal, el McLaren resultó algo más predecible, aunque sus 635 caballos siguen siendo un desafío para cualquier conductor.
Al límite de las posibilidades
La primera prueba demostró que el Ferrari exige al conductor no solo una reacción rápida, sino también paciencia. De diez vueltas, solo tres se lograron sin trompear. Es un coche evidentemente diseñado para asfalto, no para hielo. El sonido del V6 en la parte trasera aporta emoción, pero no facilita la tarea. El McLaren fue un poco más amigable: la suspensión suave y los neumáticos adherentes permitieron controlar mejor los derrapes, aunque cada maniobra sigue siendo una lucha por la tracción.
El equipo técnico de Woking seguía atentamente cada movimiento, analizando el comportamiento del coche en cada sector. El deportivo italiano exigía un manejo preciso del volante y los pedales, mientras que el británico permitía algo más de libertad, aunque no perdonaba los errores. Al final, ambos demostraron que en la nieve la potencia no lo es todo: lo fundamental es sentir el coche y reaccionar rápido ante los cambios en la superficie.
Color y carácter
El McLaren de color naranja intenso y el Ferrari azul no solo acapararon miradas, sino que se convirtieron en símbolos de dos enfoques distintos para conducir al límite. Ambos deportivos demostraron que incluso en las condiciones más exigentes es posible disfrutar del volante, siempre que no se pierda el sentido común. Las pruebas invernales revelaron facetas inesperadas de estos coches: el Ferrari, exigente y caprichoso; el McLaren, un poco más dócil, pero igual de apasionante.
Al final, pese al cansancio y la tensión, ambos autos dejaron impresiones inolvidables. Cada vuelta se transformaba en una aventura aparte, donde no solo importa la técnica, sino también el carácter del conductor. Una experiencia así cambia la percepción de los superdeportivos y obliga a replantearse las capacidades de los autos modernos.
McLaren es un fabricante británico de autos deportivos, reconocido por su innovación y atención al detalle. Con sede en Woking, la compañía participa en competiciones automovilísticas desde los años 60, incluyendo la Fórmula 1. Los modelos de McLaren destacan por su ligereza, gran potencia y un enfoque único en la aerodinámica. En los últimos años, la marca ha incorporado activamente nuevas tecnologías, manteniendo las características clásicas de los deportivos.












