
Animales únicos en peligro de extinción
Los lémures, que habitan exclusivamente en Madagascar, desempeñan un papel clave en el equilibrio de los ecosistemas locales. Estos primates no solo atraen turistas, sino que también ayudan a dispersar semillas y polinizar plantas, lo cual es fundamental para la conservación de los bosques de la isla. Sin embargo, en los últimos años, su población está disminuyendo rápidamente.
Las principales causas son la deforestación, el cambio climático y la caza furtiva. A estos factores se ha sumado recientemente uno nuevo: el aumento de la demanda de carne de lémur entre los habitantes adinerados del país. Esta tendencia se ha convertido en un verdadero reto para la conservación de especies raras.
Cómo los ricos de Madagascar crean una tendencia peligrosa
Investigaciones de un grupo internacional de primatólogos liderados por Cortni Borgerson han revelado que, en el último año y medio, ha surgido una moda en la isla de consumir carne de lémur como un manjar. Si antes la caza de estos animales era una medida de supervivencia para familias pobres, ahora se ha transformado en un negocio rentable que atiende los gustos de la élite.
Una amplia encuesta en mercados y ciudades demostró que prácticamente todos los involucrados en el comercio son conscientes de la ilegalidad de sus acciones. A pesar del temor a ser castigados, muchos siguen participando porque las ganancias por la venta de lémures superan ampliamente las obtenidas por otros tipos de carne. Los compradores adinerados están dispuestos a pagar varias veces más por una carcasa que por la de res.
Redes ocultas y alcance del mercado ilegal
Desde 2024, los cazadores han vendido más de 10 000 cadáveres de lémures directamente a clientes adinerados, eludiendo mercados tradicionales y restaurantes. Este esquema permite evitar la atención de las autoridades y hace que el comercio sea casi imposible de controlar. Casi toda la carne llega a los consumidores finales a través de canales privados.
Las especies más buscadas son las de mayor tamaño: los lémures pardos (Eulemur fulvus) y los lémures vari (Varecia variegata). Se consideran especialmente sabrosos y, para los cazadores experimentados, no resulta difícil conseguirlos. Una sola persona puede capturar hasta doscientos ejemplares por año, lo que causa un daño irreparable a la población.
Consecuencias para la naturaleza y la sociedad
Como resultado de la caza masiva, incluso aquellas especies que hasta hace poco habitaban en zonas protegidas están desapareciendo. Donde aún sobreviven lémures, su población disminuye rápidamente. Los científicos advierten: si la tendencia continúa, la isla podría perder a estos animales únicos en los próximos años.
La creencia en las supuestas propiedades especiales de la carne de lémur agrava la situación. Los residentes acomodados consideran que no solo es sabrosa, sino también beneficiosa para la salud y le atribuyen cualidades curativas. Esto incrementa la demanda y anima a los cazadores a arriesgarse por grandes ganancias.
Qué proponen los expertos y cómo responden las autoridades
Especialistas de la Sociedad Internacional de Primatólogos insisten en fortalecer el control sobre la circulación de armas y municiones. Según ellos, los esfuerzos policiales deberían enfocarse menos en las aldeas pobres y más en los compradores urbanos, que son quienes generan la demanda. Solo un conjunto de medidas integrales puede detener la extinción de los lémures.
Los expertos también subrayan que consumir carne de animales salvajes puede ser peligroso para la salud, ya que existe el riesgo de transmisión de infecciones graves de animales a humanos. Sin embargo, en 2024 y 2025 no se abrió ningún caso penal relacionado con la caza o venta de lémures.
Recordatorio: ¿quién es Courtney Borgerson y por qué su opinión es relevante?
Courtney Borgerson es una destacada primatóloga estadounidense especializada en el estudio de la biodiversidad de Madagascar. Trabaja en la Montclair State University y lleva más de diez años dedicada a la conservación de especies animales raras. Borgerson ha realizado en múltiples ocasiones investigaciones de campo en la isla, analizando el impacto de la actividad humana en las poblaciones de lémures y otros endémicos. Sus publicaciones científicas aparecen regularmente en las principales revistas internacionales de biología y ecología. Gracias a sus esfuerzos, la atención de la comunidad mundial se centró en el problema de la caza ilegal de lémures. Borgerson colabora activamente con organizaciones locales e internacionales, desarrollando estrategias para proteger los ecosistemas únicos de Madagascar. Su opinión es considerada una referencia entre los expertos en conservación de la naturaleza. En los últimos años, también impulsa proyectos educativos destinados a concienciar a la población sobre la importancia de preservar la biodiversidad. Su trabajo ya ha contribuido a cambiar el enfoque de la protección ambiental en la isla e inspirado a muchos jóvenes científicos a elegir la biología como profesión.












