
En la costa de Galicia, en la provincia de La Coruña (A Coruña), hay un lugar desde el que se disfruta de una de las vistas más espectaculares sobre la costa atlántica de España. Se trata de un mirador situado en la cima de una montaña en la comarca de O Barbanza. No es solo un punto elevado, sino un auténtico balcón natural desde el que se despliega una majestuosa panorámica que une el océano, famosas islas y el mayor de los estuarios gallegos. Para muchos viajeros, este rincón supone un auténtico descubrimiento, ya que no es tan conocido fuera de la región, pero ofrece unos paisajes únicos y genuinos.
La principal atracción que se puede contemplar desde el mirador de la montaña da Curota (Mirador da Curota) es el archipiélago del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia. En los días despejados, se puede distinguir fácilmente la isla de Sálvora, que protege la entrada a la ría de Arousa, así como las islas más distantes de Ons y Cíes en el horizonte. En jornadas de visibilidad excepcional, la mirada alcanza hasta el monte Santa Trega, situado junto a la frontera con Portugal. La escena se completa con numerosas plataformas para el cultivo de mejillones (bateas), que cubren en hileras la superficie de la ría, recordando la importancia de los mariscos para la economía local.
El mirador se encuentra a gran altura, lo que ofrece no solo vistas impresionantes, sino también una sensación de amplitud y aire fresco de la sierra Sierra del Barbanza. Una característica especial de este lugar es la posibilidad de encontrar caballos salvajes pastando libremente en las laderas, lo que añade un elemento de conexión con la naturaleza. Debido a su ubicación, aquí casi siempre hace viento, por lo que incluso en verano se recomienda llevar ropa de abrigo. Es un sitio ideal para contemplar la puesta de sol, cuando el cielo se tiñe de tonos cálidos, y para captar fotografías únicas. Un poco más abajo del mirador principal se encuentra otro, A Curotiña, que ofrece una perspectiva diferente para disfrutar del paisaje.
Llegar al mirador es bastante sencillo: hay una carretera de acceso y un aparcamiento cercano. Para alcanzar el punto más alto de observación es necesario subir una pequeña escalera, lo que dificulta el acceso a personas con movilidad reducida. La visita es gratuita y posible durante todo el año. Esto lo convierte en una excelente parada en la ruta por la costa de las Rías Baixas, permitiendo a los viajeros disfrutar de la tranquilidad, el silencio y de algunas de las vistas panorámicas más espectaculares que puede ofrecer Galicia.












