
En el corazón mismo del Universo, a 11 mil millones de años luz de la Tierra, los astrónomos se toparon con un verdadero enigma. Allí, donde no brilla ni un solo rayo de luz, se esconde algo tan masivo que su gravedad distorsiona el propio espacio. Este objeto, apodado extraoficialmente como el “destructor misterioso”, posee una masa comparable a un millón de soles y, aparentemente, alberga un agujero negro en su centro. Pero las rarezas no terminan ahí
Detectar un objeto tan lejano e invisible fue posible gracias al efecto de lente gravitacional: cuando la luz de galaxias distantes se curva bajo el influjo de una fuerte gravedad en su camino hacia nosotros. Precisamente por estas distorsiones los científicos lograron calcular la presencia de un cuerpo inusual en el sistema JVAS B1938+666. Sin embargo, a diferencia de otras galaxias y cúmulos estelares conocidos, este objeto carece por completo de radiación visible. Es como si se hubieran disuelto en la oscuridad, dejando solo una huella gravitacional
Densidad inusual
Los investigadores intentaron reproducir la distribución de la masa dentro de este enigmático cuerpo. Descubrieron que su parte central es increíblemente densa: cerca de una cuarta parte de toda la masa está concentrada en un diminuto núcleo, una característica propia de agujeros negros o núcleos estelares ultracompactos. Pero más allá del centro, la densidad cae bruscamente, formando un disco extenso que no se asemeja a ninguna estructura conocida en el Universo. Se trata de un fenómeno totalmente nuevo para la ciencia
«Nunca habíamos visto nada parecido», admiten los miembros del equipo internacional. «Normalmente, los objetos con tal masa o bien brillan intensamente, o presentan una distribución de materia más uniforme. En este caso, observamos un núcleo extremadamente compacto y una envoltura enorme, pero invisible».
Enigmas gravitacionales
JVAS B1938+666 es un sistema complejo que incluye galaxias masivas y otros objetos situados a entre 6.500 y 11.000 millones de años luz. Sin embargo, precisamente el “destructor” resultó ser el componente más lejano y misterioso de todo el sistema. No puede verse ni en el rango óptico ni en el de radio—solo se detecta de forma indirecta, por la forma en que distorsiona la luz de otras galaxias.
Al analizar las mínimas perturbaciones en el arco de la lente gravitacional, los científicos compararon los datos obtenidos con los modelos existentes de materia oscura. Ninguno pudo explicar una distribución de masa tan inusual. «No se trata simplemente de una esfera densa», señalan los investigadores. «Su estructura recuerda a algo intermedio entre una galaxia ultracompacta y una enorme nube de materia oscura».
En busca de una explicación
Hasta ahora, todos los intentos de detectar al menos alguna señal luminosa de este objeto han fracasado. Ni siquiera los radiotelescopios más sensibles han registrado la más mínima señal. En el futuro, los científicos esperan involucrar observatorios infrarrojos, como el telescopio espacial James Webb (James Webb Space Telescope, JWST). Si se logra detectar aunque sea una débil emisión, eso podría indicar que estamos ante una galaxia enana inusual con un halo enorme. Pero si ni siquiera el JWST logra observar nada, habrá que admitir que nos enfrentamos a un objeto que no encaja en ninguna de las teorías existentes sobre la materia oscura.
Cada vez que parece que nos acercamos a la solución, el objeto nos sorprende con algo nuevo, comparten los integrantes del proyecto. Esto resulta tan inquietante como motivador a la vez. Quizás estamos a punto de descubrir una clase completamente nueva de cuerpos cósmicos
Un reto para la ciencia
El descubrimiento del ‘destructor misterioso’ ya ha provocado un intenso debate en la comunidad científica. Algunos consideran que podría ser la clave para comprender la naturaleza de la materia oscura; otros sugieren que se trata de un tipo de galaxia hasta ahora desconocido. Pero ninguna hipótesis resiste la prueba de los hechos. El objeto sigue siendo completamente invisible, y su masa y estructura permanecen sin explicación.
Quizás sean precisamente estos hallazgos los que impulsan el avance de la ciencia. Cuando los modelos habituales dejan de funcionar, surge la oportunidad de dar un paso hacia lo desconocido y descubrir algo realmente revolucionario. Por ahora, los astrónomos continúan observando el enigmático objeto, con la esperanza de que nuevas tecnologías y métodos de análisis ayuden a arrojar luz sobre su naturaleza.
RUSSPAIN recuerda que el Instituto Max Planck de Astrofísica (Max Planck Institute for Astrophysics) en Alemania es uno de los principales centros mundiales dedicados al estudio del espacio y los fenómenos gravitacionales. Sus especialistas participan regularmente en proyectos internacionales relacionados con la búsqueda y el análisis de la materia oscura, además de desarrollar métodos únicos para modelar la distribución de la masa en el Universo. Gracias a su labor, la humanidad tiene la oportunidad de acercarse a la resolución de los misterios cósmicos más complejos.












