
A partir del 1 de enero de 2026 entrarán en vigor en España los nuevos estándares europeos que afectan a todos los vehículos nuevos. El objetivo principal de estos cambios es aumentar la seguridad vial mediante la introducción de tecnologías avanzadas y la revisión de los elementos tradicionales de control.
En los últimos años, los fabricantes de autos han incorporado activamente pantallas táctiles, reemplazando los botones y palancas convencionales. Sin embargo, los expertos en seguridad advierten que el manejo de estos sistemas durante la conducción puede distraer al conductor. Por eso, las nuevas normativas exigen que funciones clave —intermitentes, luces de emergencia, claxon y llamada de emergencia— deben contar obligatoriamente con controles físicos. Los paneles táctiles seguirán permitidos, pero solo como complemento.
También se establecen requisitos estrictos para la ergonomía de las interfaces digitales. Los botones en las pantallas táctiles deben ser lo suficientemente grandes y estar suficientemente separados para reducir el riesgo de pulsaciones accidentales. Los controles en el volante deben diferenciarse al tacto, ya sea mediante relieve o textura, permitiendo identificarlos fácilmente sin apartar la vista de la carretera. Toda la información clave, como la velocidad, el estado de las luces y el funcionamiento de los asistentes, deberá mostrarse dentro del campo de visión del conductor.
Se presta especial atención a los sistemas de monitoreo del estado del conductor. Ahora, será obligatorio que los nuevos vehículos incorporen cámaras internas con inteligencia artificial y sensores infrarrojos. Estos dispositivos podrán detectar signos de fatiga, distracción y posible consumo de alcohol o drogas a través de los movimientos de los ojos y la cabeza. Con ello, los fabricantes esperan reducir el número de accidentes relacionados con el factor humano.
Además, las pruebas de seguridad para los nuevos modelos serán más exigentes. Los ensayos incluirán escenarios con motociclistas, intersecciones complejas y velocidades más altas. Para cumplir con estos requisitos, los fabricantes equiparán los vehículos con radares, cámaras de alta resolución y sistemas de procesamiento más potentes.
Aunque los nuevos estándares no son obligatorios por ley, en la práctica serán la norma para todos aquellos que deseen obtener una alta calificación de seguridad. Se espera que los fabricantes comiencen a devolver los botones físicos a los tableros y a implementar más sistemas de monitoreo del conductor y asistentes avanzados. Como resultado, los vehículos serán no solo más tecnológicos, sino también más seguros para todos los usuarios de la vía.












