
En los últimos años, Mallorca ha experimentado un verdadero auge de bodas, y un papel clave en ello lo juega un enigmático castillo que se alza sobre los acantilados de Calvià. Sus torres neogóticas y románticos jardines se han convertido en un imán para quienes sueñan con una ceremonia digna de la realeza europea. Sin embargo, tras la fachada de esta maravilla arquitectónica se esconde una historia mucho más compleja que un simple escenario bonito para fotografías.
Construido en el siglo XIX por capricho de uno de los aristócratas españoles más influyentes, el castillo fue concebido como una fortaleza privada inspirada en las fortificaciones medievales europeas. Su creador, el marqués de la Romana, no escatimó recursos para materializar sus fantasías: planta rectangular, cuatro torres macizas en las esquinas, un majestuoso portal que conduce a un salón con una enorme chimenea e incluso una capilla privada con bóvedas góticas. Todo ello crea una atmósfera en la que es fácil creer en los cuentos de hadas, incluso si tras la ventana ya es el siglo XXI.
Pasiones aristocráticas
La historia del castillo comienza con una antigua finca islámica que existía en este lugar ya en el siglo XIII. Durante siglos, la propiedad pasó de una familia noble a otra, hasta que a mediados del siglo XIX la posesión llegó a manos de la familia Caro. Fue entonces cuando empezó una profunda remodelación que transformó la antigua granja en un símbolo de estatus y poder. En el interior se conservan detalles únicos: tapices con escenas de caballeros, damasco rojo en las paredes, galerías talladas que rodean un patio interior con 28 arcos ojivales.
Hoy este palacio no solo conserva la memoria de tiempos pasados, sino que también sirve de escenario para celebraciones contemporáneas. Las agencias de bodas hacen fila para ofrecer a sus clientes la oportunidad de celebrar la ceremonia rodeados de árboles centenarios, junto a una pérgola antigua o con las majestuosas fachadas como telón de fondo. Aquí se organizan no solo bodas, sino también pedidas de mano, sesiones fotográficas, fiestas privadas y exposiciones. Desde 2005, el castillo está oficialmente abierto para eventos privados, lo que ha aumentado aún más el interés entre quienes buscan exclusividad y el ambiente de un auténtico cuento de hadas europeo.
La magia del lugar
Los jardines dan un encanto especial al castillo: aquí crecen ficus gigantes, cactus, suena una fuente antigua, y la cocina tradicional junto con la almazara recuerdan el pasado campesino de estas tierras. A diferencia de muchos otros monumentos históricos, este castillo no se ha convertido en museo: sigue vivo, respira y cambia con la época. Sus muros han presenciado no solo bailes aristocráticos, sino también fiestas modernas con DJs, desfiles de moda e incluso sesiones para revistas de élite.
Curiosamente, la pasión de los españoles por conservar tradiciones únicas y joyas arquitectónicas no se limita a Mallorca. Por ejemplo, en Toledo se libra una verdadera batalla por el reconocimiento de un antiguo oficio que durante siglos ha dado forma a la imagen de la ciudad. Más detalles en el artículo sobre cómo el estatus del oficio cambia el mapa turístico de la región. Estas historias muestran lo importante que es para los españoles mantener el vínculo con su pasado y el deseo de preservar su identidad incluso en los formatos más modernos.
Símbolo de lujo
Hoy en día, el castillo de Calvià se ha convertido no solo en un atractivo arquitectónico, sino también en un símbolo de lujo, estatus y el sueño de una vida hermosa. Lo eligen no solo parejas españolas, sino también extranjeros que desean celebrar un evento importante en una atmósfera de aristocrática privacidad. Cada año aquí se celebran decenas de eventos exclusivos y las fotos de estas celebraciones se difunden por las redes sociales, aumentando aún más el interés por el misterioso castillo.
Sin embargo, detrás de su esplendor exterior hay otra realidad: mantener una propiedad así requiere enormes inversiones y la conservación del patrimonio histórico es un tema cada vez más relevante. Aun así, mientras el castillo siga recibiendo visitantes, su historia se irá rodeando de nuevas leyendas y se integrará en la cultura contemporánea de Mallorca.
El Castillo de Bendinat, situado entre la aldea homónima y las montañas de Na Burguesa, fue construido en el siglo XIX por encargo del marqués de la Romana. El estilo arquitectónico del edificio remite a las fortalezas medievales europeas, aunque el castillo nunca fue una estructura defensiva. En su interior se conservan ambientes únicos y los jardines que lo rodean están considerados entre los más bellos de la isla. Actualmente, el castillo es de propiedad privada y se utiliza para eventos exclusivos, manteniéndose como uno de los lugares más enigmáticos y codiciados para celebraciones en Mallorca.











