
Por primera vez en mucho tiempo, Thelma Ortiz, conocida principalmente por su parentesco con la reina Letizia, rompió un prolongado silencio. Su aparición no se produjo en una gala social, sino en un importante evento empresarial en Madrid: la 11.ª edición de los ‘Diálogos sobre el Agua’. En calidad de asesora sénior del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Ortiz se mostró centrada y profesional. Participó en una mesa redonda sobre seguridad hídrica e incluso mantuvo una breve conversación con la vicepresidenta del Gobierno, Sara Aagesen Muñoz. Para la ocasión eligió un sobrio traje de pantalón gris, que combinó con un jersey de rayas y zapatos de salón negros clásicos. Este look profesional contrastaba marcadamente con la oleada de rumores sobre su vida personal que han circulado en la prensa en el último mes.
Detrás de una fachada impecable se esconde la historia de un período difícil. Aunque la noticia sobre el fin de su relación de seis años con el escritor irlandés Robert Gavin Bonnar se hizo pública solo a finales de septiembre, la ruptura real ocurrió mucho antes. Según fuentes cercanas a la pareja, sus caminos se separaron hace más de un año. El alejamiento comenzó en el verano de 2024, y el punto de no retorno, según cuentan, fue una discusión pública durante una velada literaria en Madrid en junio. A partir de ese momento, la convivencia se resquebrajó. Las diferencias personales acumuladas, agravadas por las dificultades de criar hijos de relaciones anteriores, terminaron por romper definitivamente su unión.
A las dificultades emocionales se sumaron problemas materiales. La pareja alquilaba una casa en la exclusiva zona de La Moraleja, con un alquiler mensual de unos cinco mil euros. En primavera de este año, dejaron de realizar los pagos, poco antes de que Thelma y Robert abandonaran la vivienda. Los propietarios, sin saber de su marcha, iniciaron el proceso de desahucio. Personas cercanas a la familia señalan que Ortiz encontró rápidamente otra casa en las inmediaciones, en un intento de mantener la rutina y no cambiar de colegio a sus hijas. La situación financiera de la pareja aparentemente se resintió por la falta de ingresos estables de Bonnar tras finalizar su colaboración con el grupo musical The Corrs, lo que habría sido el detonante de la crisis.












