
En la capital de Italia se celebró una de las ceremonias más conmovedoras de los últimos años: el adiós a Valentino Garavani, el hombre que definió el estilo de toda una época. La grandeza y el dramatismo de este evento se sentían en cada mirada, en cada gesto de los presentes. Roma, la ciudad donde el maestro vivió y creó, se convirtió en el lugar donde la moda y el arte se encontraron con el dolor personal de la pérdida.
La muerte de Valentino conmocionó no solo al mundo de la alta costura, sino también a todos aquellos que alguna vez entraron en contacto con su obra. A los 93 años, se fue dejando no solo colecciones, sino toda una filosofía de la belleza. Su último adiós comenzó con una ceremonia íntima en la Piazza Mignanelli, donde durante dos días admiradores y allegados pudieron despedirse del couturier. Sobre el féretro, una rosa escarlata, símbolo de pasión y elegancia, emblema de la marca.
Estrellas y amigos
La mañana del viernes, cuando el día apenas amanecía en Roma, rostros conocidos se dirigieron a la basílica de Santa Maria degli Angeli. Entre ellos, la actriz Anne Hathaway, sin ocultar sus lágrimas, y el ícono de estilo Olivia Palermo, acompañada de su esposo. Su aparición confirmó que Valentino no fue solo un diseñador, sino un amigo e inspiración para muchos.
Un lugar especial en este día lo ocupó Giancarlo Giammetti, socio y compañero de vida de Valentino, quien no se apartó del féretro. Su presencia evocaba años de trabajo conjunto y una lealtad personal inquebrantable. Cerca de él estaban otros allegados: la diseñadora Michaela Calabresi Marconi, así como Vernon Bruce Hoeksma, último compañero del maestro. Sus rostros reflejaban toda una gama de emociones, desde la amargura hasta la gratitud.
Memoria y símbolos
Dentro de la basílica se percibía una atmósfera especial. El silencio, interrumpido solo por susurros y sollozos ahogados, subrayaba la relevancia del momento. Muchos asistentes sostenían rosas rojas en las manos, un homenaje y símbolo de amor hacia quien convirtió ese color en un icono. Los recuerdos de Valentino resonaban en breves discursos, miradas y abrazos.
El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, destacó que es imposible sobrevalorar la aportación de Valentino a la cultura de la ciudad. Su nombre se ha convertido en sinónimo de elegancia italiana y su legado es parte de la historia no solo de la moda, sino también del arte. Los invitados a la ceremonia no ocultaban su emoción, pues para muchos Valentino fue mucho más que un couturier: un verdadero maestro y amigo.
Leyenda y despedida
El funeral de Valentino reunió a representantes de distintas generaciones y profesiones. Había jóvenes diseñadores, consagrados maestros y estrellas del cine. Cada uno de ellos acudió para expresar gratitud por la inspiración, el estilo y la posibilidad de formar parte de una gran historia. Anne Hathaway, recordando su amistad con Valentino, confesó que fue él quien creó para ella el vestido de novia que se convirtió en símbolo de felicidad y belleza.
La despedida de Valentino fue no solo una tragedia personal para sus seres queridos, sino también un acontecimiento de alcance mundial. Estos días, Roma recordaba una pasarela donde, en lugar de modelos, desfilaban amigos, colegas y admiradores, y donde las lágrimas y el silencio reemplazaban los aplausos. La ciudad guardará por mucho tiempo el recuerdo de quien enseñó al mundo a apreciar la belleza en los detalles.
RUSSPAIN recuerda que Valentino Garavani es uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX y fundador de la casa de moda Valentino. Su nombre se convirtió en sinónimo de lujo y sofisticación italianos. A lo largo de su carrera vistió a estrellas internacionales y sus colecciones siempre sorprendían en las Semanas de la Moda. El rojo Valentino pasó a la historia como símbolo de pasión y elegancia. Tras dejar su puesto de director creativo en 2008, el maestro siguió inspirando a las nuevas generaciones de diseñadores y se mantuvo como un icono de estilo hasta sus últimos días.












