
Sanxenxo vuelve a recibir a su huésped más ilustre. El rey emérito Juan Carlos I ha pisado suelo español por quinta vez en 2025, eligiendo una vez más la hospitalaria localidad gallega como su residencia temporal. Estas visitas, ya habituales, se han convertido en una especie de ritual que permite al antiguo monarca mantener el vínculo con su país y entregarse a la gran pasión de su vida: la vela.
El trayecto desde Cascais, Portugal, donde el monarca pasó un tiempo, no fue del todo sencillo. El vuelo privado en el que viajaba don Juan Carlos tuvo que retrasar su salida debido a las malas condiciones meteorológicas. Finalmente, el avión aterrizó no en Vigo, como estaba previsto, sino en el aeropuerto de A Coruña. Allí le esperaba su fiel amigo y organizador de sus estancias en Galicia, el presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo, Pedro Campos. Junto a su esposa, Cristina France, pondrá su casa a disposición del ilustre invitado durante todo el fin de semana.
El principal motivo de su visita actual es participar en la prestigiosa regata que lleva su nombre: «Regata Rey Juan Carlos I – El Corte Inglés Master». Sin embargo, esta vez los aficionados no lo verán al timón del legendario «Bribón». Su fiel embarcación se encuentra actualmente al otro lado del Atlántico, en Nueva York, donde se prepara para el campeonato mundial. Pero la pasión por el mar no conoce fronteras, y el rey emérito saldrá a las aguas de la ría de Pontevedra a bordo de otra embarcación, llamada «Erica», dispuesto una vez más a luchar por la victoria.
En esta aventura marítima, contará con el respaldo de un sólido grupo de apoyo. Como en muchas de sus anteriores visitas, acompañará a su padre la infanta Elena, quien comparte su pasión por la vela. También estará presente la sobrina del monarca, Simoneta Gómez-Acebo. La presencia de estas dos mujeres tan cercanas en el ámbito familiar es especialmente significativa para don Juan Carlos. Además, en Sanxenxo también se encuentra la periodista francesa Laurence Debray, quien desde 2014 se ha convertido en persona de confianza del rey emérito y le ha asistido incluso en la elaboración de sus memorias.
Un detalle curioso de esta visita fue la proximidad geográfica casi accidental con la reina Sofía. Mientras Juan Carlos I se preparaba para la regata en La Coruña, su esposa se encontraba a sólo 77 kilómetros de allí, en Ferrol. La reina emérita cumplía una misión oficial: fue nombrada madrina de la nueva fragata F-111 ‘Bonifaz’ para la Armada española. La ceremonia se celebró con gran pompa y la presencia del presidente del Gobierno y la vicepresidenta, lo que generó un fuerte contraste con la visita privada y casi familiar de su esposo.
Tras finalizar la competición, padre e hija participarán juntos en la ceremonia de entrega de premios a los ganadores, que tendrá lugar en el club náutico. Luego les espera otro viaje conjunto: la infanta Elena acompañará a don Juan Carlos en su viaje de diez días a Nueva York, donde podrá apoyar a la tripulación de su ‘Bribón’ en el campeonato del mundo.












