
La escena artística parisina vuelve a acaparar la atención: en las próximas semanas, la capital francesa será sede de una subasta que ya es considerada uno de los eventos más intrigantes del año. Sotheby’s pondrá a la venta la colección personal de Jean-Marie Rossi, un hombre cuya vida estuvo marcada no solo por el arte, sino también por giros dramáticos del destino. Su nombre se ha convertido desde hace tiempo en sinónimo de refinamiento, pero detrás del brillo de las antigüedades se ocultaban pasiones, pérdidas y escándalos sonados que aún mantienen en vilo a los seguidores de la crónica social.
El foco de atención recae no solo en las raras piezas artísticas, sino también en la propia historia de Rossi, quien fue mucho más que un coleccionista: fue un auténtico visionario de su época. Entre los lotes se encuentran obras capaces de despertar el interés de los más exigentes, incluyendo la célebre “Cabeza de rehén nº19” de Jean Fautrier, valorada en cientos de miles de euros. Sin embargo, cada pieza encierra un drama personal, ya que muchas de ellas adornaban la casa de Rueil-Malmaison, donde se reunían artistas, coleccionistas y los amigos cercanos de la familia.
Un lugar especial en esta historia ocupa su matrimonio con Carmen Martínez-Bordiú, nieta de Franco y una de las figuras más comentadas de la alta sociedad española. Su romance comenzó contrariando las expectativas sociales y se convirtió en una auténtica sensación a finales del siglo XX. La diferencia de edad, las circunstancias familiares y los trágicos sucesos solo aumentaron el interés por su unión. Tras casarse en París, Carmen dejó a sus hijos en Madrid, lo que desató una ola de comentarios en la prensa española. Su vida juntos se distinguió no solo por sus apariciones públicas, sino también por tragedias personales que marcaron sus destinos para siempre.
La muerte de la hija de Rossi, Matilde, en un trágico accidente acuático, fue una de las pruebas más duras para la familia. En ese mismo periodo, Carmen perdió a su hijo Francisco en un accidente automovilístico. Estas tragedias unieron más a la pareja, y el nacimiento de su hija en común, Cynthia, se convirtió en un símbolo de nueva esperanza. El nombre de la niña unió el recuerdo de ambos hijos fallecidos, dotando a su familia de una profundidad y una emotividad singulares.
Sin embargo, ni siquiera los sentimientos más fuertes lograron evitar el final de su matrimonio. Tras el divorcio, Rossi volvió a casarse y Carmen regresó a España con su hija. Cynthia, criada entre obras de arte y figuras creativas, eligió convertirse en artista a pesar de su formación en Derecho. Hoy sigue la tradición familiar, crea sus propias obras en estilos pop-art y arte urbano, y de este modo mantiene viva la memoria del destino excepcional de su padre.
La subasta en Sotheby’s no es simplemente la venta de una colección de antigüedades, sino una especie de retrospectiva de la vida de una persona capaz de ver belleza donde otros pasaban de largo. Sus hijos recuerdan cómo los objetos de la colección formaron parte esencial de su infancia, y ahora, reunidos por primera vez, les despiertan emociones intensas. Para muchos, esta subasta representa la oportunidad de tocar una historia llena de pasión, pérdidas y giros inesperados.
Jean-Marie Rossi dejó una huella notable no solo en el mundo del arte, sino también en la vida cultural de Francia y España. Su galería fue un punto de encuentro para las figuras más destacadas de la élite creativa, y su colaboración con museos de prestigio, incluido el Louvre, le valió la reputación de innovador y experto en antigüedades. Su vida personal, repleta de acontecimientos dramáticos, formó parte de la crónica social europea, y la colección reunida con amor y pasión ahora está disponible para nuevos propietarios. Recordar a Rossi es imposible sin unir sus logros profesionales a las pruebas personales que lo convirtieron en una figura realmente singular.












