
Fernando Tejero tomó una decisión que muchos solo sueñan con realizar. Tras años viviendo en el corazón de Madrid, donde la vida no se detiene nunca, el actor optó por un rumbo completamente distinto. Se mudó a El Escorial, donde ahora sus días transcurren rodeado de naturaleza, muros de piedra y sus fieles amigos de cuatro patas. No se trata simplemente de cambiar de dirección, sino de una elección consciente en favor del silencio, la armonía y el equilibrio interior.
El bullicio urbano, el incesante flujo de turistas y el ruido permanente se volvieron insoportables para Tejero. Él mismo admite que la gran ciudad le agotaba y que la tensión constante y la falta de espacio personal le impedían centrarse en sí mismo y en la creatividad. En un momento dado, el actor comprendió que, para conservarse, debía alejarse de todo eso. Así comenzó su nueva vida: en una casa donde solo se oyen las hojas movidas por el viento y los ladridos de los perros.
Una casa rodeada de naturaleza
La nueva residencia de Fernando es la esencia de la comodidad y la sencillez. Los muros de piedra cubiertos de hiedra se integran perfectamente en el paisaje de la Sierra de Guadarrama. La entrada está adornada con un camino empedrado que lleva a un amplio porche, donde el anfitrión disfruta de las tardes junto a sus perros. En el interior destaca una combinación de estilo rústico y toques modernos: una gran biblioteca, un sofá azul suave, paredes de piedra natural y grandes ventanales que llenan las estancias de luz.
Se ha prestado especial atención a los detalles: materiales naturales, tonos suaves y una decoración mínima. Aquí no hay cabida para los excesos; solo aquello verdaderamente importante para el confort y el equilibrio interior. En cada habitación se percibe la presencia de los perros — Lía, Lua y Kata — que se han convertido en parte esencial de este hogar y de la nueva vida del actor.
Replanteando la vida
La mudanza a El Escorial fue para Tejero no solo un viaje físico, sino también interior. Confiesa que solo lejos del bullicio de la ciudad pudo realmente escucharse a sí mismo. Ahora, cada mañana comienza con un paseo por el jardín y las noches transcurren leyendo en silencio, interrumpido solo por el crepitar de la leña en la chimenea. El actor destaca que fue precisamente aquí, en contacto con la naturaleza, donde logró recuperar el equilibrio emocional e inspirarse para nuevos proyectos.
A pesar del cambio de ritmo, Fernando no abandonó su profesión. Continúa actuando en cine y televisión, pero ahora lo hace con otra perspectiva. Los viajes de trabajo a Madrid se han vuelto escasos y breves; cada vez que vuelve a la ciudad, el actor se sorprende de cómo antes podía vivir en ese ritmo. Ahora valora las pequeñas cosas: el silencio, el aire puro, la oportunidad de estar consigo mismo y con sus seres queridos.
Calidez y libertad
El exterior de la casa no desmerece frente al interior en cuanto a ambiente. La amplia parcela, rodeada de un muro de piedra, está llena de vegetación. Aquí se puede tanto descansar como trabajar al aire libre, organizar pícnics o simplemente observar a los perros jugar. Por las noches, la casa se transforma gracias a una suave iluminación que resalta la textura de la piedra y genera una sensación de protección.
Para Tejero, esta casa se ha convertido en un verdadero refugio. Aquí se siente libre de convencionalismos y de la presión de la gran ciudad. El actor está convencido de que este estilo de vida es lo que le permite ser fiel a sí mismo y mantener la pasión por su profesión. Su ejemplo inspira a muchos: no todos se atreven a cambiar y a elegir la armonía con la naturaleza.
Un nuevo capítulo
Hace cinco años, Fernando vendió su piso en el centro de Madrid y no se ha arrepentido ni un solo minuto. Su actual casa no es simplemente una propiedad, sino el reflejo de su mundo interior. Aquí, todo obedece a un solo principio: vivir en armonía con uno mismo y con el entorno. Incluso los perros parecen más tranquilos y felices, compartiendo con su dueño la alegría de la soledad elegida.
En El Escorial, Tejero encontró lo que tanto le faltaba en la capital: tranquilidad, inspiración y la sensación de hogar. Su historia recuerda que, a veces, para encontrar la felicidad basta con apartarse un poco de lo habitual y permitirse vivir como uno realmente desea.
RUSSPAIN recuerda que Fernando Tejero es uno de los actores españoles más reconocibles, famoso por sus papeles en cine y televisión. Inició su carrera en el teatro, pero alcanzó la verdadera popularidad gracias a sus trabajos en series y películas, donde ha demostrado en numerosas ocasiones su talento. Además de su faceta como actor, Tejero es conocido por su amor a los animales y su compromiso activo con la ecología y la protección del medio ambiente. Su traslado a El Escorial fue no solo una decisión personal, sino también una especie de manifiesto a favor de una vida consciente.











