
El cumpleaños de la reina Letizia tradicionalmente marca el inicio de la temporada oficial de otoño en el Palacio de la Zarzuela. Sin embargo, afirmar que la familia real permaneció inactiva durante el verano no sería correcto. Los trágicos incendios que afectaron Galicia, León y Extremadura obligaron a los monarcas a interrumpir sus vacaciones. No obstante, el verdadero regreso a la agenda pública este año se señaló no solo por el 53º aniversario de Su Majestad, sino también por importantes cambios en el personal y los preparativos para la próxima visita de Estado a Egipto.
El inicio del año laboral en el palacio ha sido realmente especial. Al equipo encargado de las actividades de los reyes se unieron dos figuras clave: Rosa Lerchundi, como nueva directora de comunicación, y Marta Carazo, quien asumió la jefatura de la secretaría de la reina. Ambas son reconocidas por su discreción y su enfoque en la modernización. Así, el 53º cumpleaños de Letizia coincidió, en esencia, con su segundo intento de encontrar una asistente perfecta, su «mano derecha».
Tras la salida de María Dolores Ocaña de la dirección de la secretaría, surgió cierta tensión social: ¿cómo afrontaría la periodista Marta Carazo un cargo tan exigente? En resumen, esta persona actúa como intermediaria entre la reina y el mundo exterior. Entre sus funciones se encuentran analizar y filtrar todas las solicitudes, documentos y propuestas dirigidas a Letizia, así como coordinar su actividad tanto a nivel nacional como internacional.
Los primeros actos en los que apareció la nueva jefa de la Secretaría, sin duda, estaban previstos desde hacía meses. Sin embargo, el azar los dotó de un simbolismo tal que avivó las conversaciones sobre el inicio de la “era Carazo”. Y, por lo visto, la sintonía entre las dos periodistas, situadas ahora a ambos lados del protocolo, es excelente. Se conocen desde hace veinticinco años, cuando coincidieron trabajando en TVE. Ambas se formaron en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y, tras pasar por otros medios, llegaron a la televisión pública: Marta Carazo en 1999 y Letizia Ortiz un año después.
El primer rasgo distintivo de la nueva etapa se hizo visible el mismo día del debut de Carazo. El pasado miércoles, durante un coloquio dedicado a la lucha contra la violencia hacia las mujeres, no se escondió de la prensa. “Aquí empezamos”, compartió con los reporteros, añadiendo que en su nuevo cargo se sentía “bien y feliz”. Antes del comienzo del acto, la Reina abrazó con calidez a Marta, demostrando la cercanía entre ambas. Este gesto no pasó desapercibido para las cámaras.
¿Puede la experiencia periodística influir en el trabajo de una reina? Nos gustaría creer que sí. Y, al parecer, ya han surgido los primeros indicios. Durante su segunda aparición conjunta para inaugurar el curso escolar en La Rioja, Letizia visitó el comedor escolar. Allí se dirigió a los alumnos de tercer curso con un discurso sobre los beneficios de la lectura. «¿Sabéis que leyendo libros se pueden aprender muchas cosas? Yo intento leer todo lo que cae en mis manos», comentó. La reina aconsejó a los niños dedicar al menos quince minutos a la lectura antes de dormir. Este tema no es nuevo para Letizia, conocida por su amor a la literatura. Sin embargo, ni ella ni Marta Carazo pudieron pasar por alto que durante toda la semana la sociedad debatió activamente sobre la lectura, tras la polémica generada por una conocida ‘influencer’. Letizia no sobrepasó su papel, pero ese vínculo tan directo con la actualidad, con lo que se comenta en la calle, es un verdadero enfoque periodístico. Si esto se convierte en la norma en la «era Carazo», solo cabe celebrar estos cambios.












