
La televisión española ha dado a los espectadores numerosas parejas carismáticas cuyas relaciones se desarrollaron ante los ojos de todo el país. Sin embargo, pocas pueden compararse en intensidad y pasión con la unión de Iván González y Oriana Marzoli. Su historia es un auténtico caleidoscopio de emociones, donde los escándalos públicos daban paso a reconciliaciones igualmente mediáticas, manteniendo a fans y prensa atentos a cada uno de sus movimientos.
Sus caminos no se cruzaron en el plató del famoso programa «Mujeres y hombres y viceversa», que les dio fama a ambos, sino en circunstancias completamente diferentes. Se conocieron en 2020, en pleno auge de la pandemia, a través de las redes sociales. El coqueteo virtual pronto se transformó en algo más serio y, apenas se flexibilizaron las restricciones de cuarentena, tuvo lugar su primer encuentro. Desde el principio, este romance fue atípico para las estrellas de los realities, lo que solo aumentó el interés hacia ellos.
La verdadera prueba para su relación llegó ese mismo verano, cuando participaron juntos en el programa «La casa fuerte». Fue allí donde su vínculo se transformó en las famosas “montañas rusas emocionales” de las que tanto hablaron los tabloides. Los espectadores fueron testigos tanto de discusiones acaloradas y reproches mutuos, como de momentos de ternura y pasión. Tras finalizar el programa, la pareja continuó apareciendo junta como colaboradores en televisión, aunque esto no trajo estabilidad a su relación. Los periodos de calma eran inevitablemente seguidos por nuevas tormentas, rupturas y posteriores reconciliaciones.
El punto final se puso después de meses de intentos interminables por mantener un equilibrio frágil. Las razones expuestas por ambas partes en distintos momentos fueron variadas: desde sospechas de infidelidad hasta el enfriamiento de los sentimientos. Hubo descripciones bastante duras hacia el otro. Finalmente, Oriana aclaró la situación en su videoblog en septiembre de 2021. Informó que el amor simplemente se había ido, tanto por su parte como por la de él. Según sus palabras, resultaron ser personas demasiado diferentes, con personalidades totalmente incompatibles, lo que llevaba a conflictos constantes. Subrayó que no guarda rencor hacia su expareja y cree que a ambos les irá mejor por separado.












