
La temporada de verano de 2025 para las hermanas del rey Felipe VI, la infanta Elena y Cristina, estuvo marcada por viajes a lugares estrechamente vinculados a su pasado. Las vacaciones de ambas coincidieron con circunstancias que dieron lugar a situaciones incómodas y una cuidada planificación para evitar encuentros no deseados.
La infanta Cristina pasó parte de sus vacaciones en la localidad francesa de Bidart, un lugar especialmente significativo para ella porque aún posee allí una propiedad en común con su exmarido Iñaki Urdangarin. Los viajes de los antiguos cónyuges se organizaron para que no coincidieran en la ciudad. Primero la visitó Urdangarin y, tras su partida, llegó la infanta. Su hijo, Juan Urdangarin, pasó tiempo con cada uno de sus padres por separado. Esta situación volvió a centrar la atención en la familia, en medio de recientes informaciones sobre un supuesto malestar emocional del joven, rumores desmentidos por el entorno de la infanta. Cabe destacar que la actual pareja de Urdangarin, Ainhoa Armentia, no fue vista este año en Francia.
Al mismo tiempo, la infanta Elena eligió la isla de Mallorca para descansar, adonde llegó sin sus hijos. Su visita a las Islas Baleares comenzó el 18 de agosto, casi inmediatamente después de que el rey Felipe, la reina Letizia y sus hijas abandonaran su residencia de verano, el Palacio de Marivent. Sin embargo, más tarde el monarca regresó a la isla y su estancia coincidió en el tiempo con las vacaciones de su hermana. Aún se desconoce si la infanta se alojó en la residencia habitual de la familia real, pero la coincidencia en sus agendas ha despertado el interés de los observadores.
La ausencia de los hijos de la infanta Elena, Victoria Federica y Froilán, se ha vuelto habitual en los últimos años. Ellos prefieren disfrutar de las vacaciones de verano por separado. Victoria Federica fue vista en eventos sociales en Marbella, mientras que su hermano acaparó la atención por su comportamiento en las discotecas de Ibiza y en un festival de música en Asturias. Por su parte, la infanta Elena, antes de viajar a Mallorca, compaginó su participación en competiciones ecuestres en Alemania con la asistencia a una boda en Toledo, donde se reencontró con su exmarido Jaime de Marichalar.












