
La era moderna se ha convertido en el tiempo donde los robots exploradores conquistan el espacio, aventurándose hacia lo desconocido y abriendo nuevos horizontes para la humanidad. Sus misiones no son solo logros técnicos, sino auténticas historias de valentía, soledad y la eterna búsqueda de respuestas. Cada uno de estos dispositivos es como un emisario que jamás regresará a casa, pero sigue contándonos su historia a través de señales que viajan por miles de millones de kilómetros de vacío.
En enero de 2026, los aficionados a la astronomía tendrán una oportunidad única: descubrir dónde se encuentran en el cielo nocturno las cuatro sondas espaciales más famosas. Se trata del telescopio James Webb (James Webb Space Telescope, JWST), la nave Europa Clipper, el europeo JUICE y el legendario Voyager 1. Cada uno de ellos está asociado a una región concreta del tapiz estelar, y cerca de sus trayectorias también se pueden encontrar otros objetos igualmente fascinantes para observar.
La órbita del telescopio Webb
Lanzado en diciembre de 2021, el JWST se ha convertido en símbolo de una nueva era en la exploración del universo. Su objetivo es desentrañar los misterios de galaxias antiguas, buscar signos de vida en exoplanetas y observar el nacimiento de estrellas. En enero, este telescopio sigue una trayectoria de este a oeste justo después del atardecer. El 19 de enero se puede localizar a la izquierda de la estrella Nu Orionis, situada en la mano levantada del mítico cazador de la constelación de Orión.
Durante dos semanas, el JWST abandona lentamente los límites de Orión y se dirige hacia un punto brillante: Júpiter. En su camino pasará cerca de la estrella Alhena, una de las “piernas” de Géminis (constelación Gemini). Para quienes deseen combinar la observación del telescopio con la astronomía clásica, conviene fijarse en el cinturón de Orión: tres estrellas luminosas y fáciles de localizar en el este tras la puesta de sol. Si desde la más baja, Alnitak, se dirige la mirada un poco a la izquierda y hacia abajo, se puede distinguir una nube resplandeciente: la famosa Nebulosa de Orión.
Ruta del Europa Clipper
El Europa Clipper, que despegó en otoño de 2024, emprendió un viaje de seis años rumbo a Júpiter. Su misión consiste en sobrevolar 49 veces la luna helada Europa para desvelar sus secretos y determinar si bajo su superficie podría existir vida. A mediados de enero, se puede “ubicar” la nave en el cielo encontrando la constelación Libra, visible en el sureste alrededor de las tres de la madrugada.
El 18 de enero, el Europa Clipper estará cerca de la tenue estrella Gamma Librae. Luego, su trayecto lo lleva hacia la constelación de Escorpio, donde se encuentran las estrellas Acrab, Dschubba y Pi Scorpii, que forman las “pinzas” del mítico escorpión. Este recorrido no solo invita a reflexionar sobre el destino de la nave, sino que brinda la oportunidad de descubrir regiones poco conocidas pero hermosas del cielo.
Expedición JUICE
La sonda europea JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer) llegará a Júpiter en 2031 con el objetivo de estudiar no solo el planeta, sino también sus mayores satélites: Ganímedes, Calisto y Europa. Los científicos esperan que JUICE ayude a comprender cómo se forman los gigantes gaseosos y si existe vida en los océanos subglaciales de los satélites de Júpiter.
El 19 de enero, JUICE cruzará la constelación de Ofiuco (Ophiuchus), aproximadamente a diez grados por debajo de la estrella Sabik, que se puede ver baja en el sureste antes del amanecer. La semana siguiente, la nave se desplazará hacia la famosa “tetera”, un asterismo en la constelación de Sagitario (Sagittarius), que aparece en el horizonte con los primeros rayos de sol. En ese mismo momento, en el sureste se puede distinguir la estrella roja Antares, un gigante que algún día explotará como supernova y eclipsará el brillo de toda la galaxia.
Las huellas de Voyager 1
Voyager 1 no es solo una nave, sino un símbolo de la inquietud humana por el conocimiento. Lanzada en 1977, fue el primer objeto en abandonar los límites del Sistema Solar. A bordo lleva el “Disco Dorado” con un mensaje para posibles civilizaciones extraterrestres. Actualmente, Voyager 1 se encuentra a más de 25 mil millones de kilómetros de la Tierra, enviando señales desde el espacio interestelar.
Para saber dónde buscar el Voyager 1 en el cielo, hay que localizar la constelación de Ofiuco, que aparece por el este antes del amanecer y alcanza una altura de unos 50 grados al amanecer. Como referencia sirven las brillantes estrellas Rasalhague, Kappa Ophiuchi y Rasalgethi —esta última pertenece a la constelación vecina de Hércules (Hercules)—. Es en este triángulo donde se “esconde” el Voyager 1.
A quienes disfrutan de los fenómenos poco comunes les conviene observar la constelación Corona Boreal (Corona Borealis), situada por encima de Ras Algethi. Allí se encuentra la estrella T Coronae Borealis, que cada 80 años estalla como una nova, llegando a brillar más que la Estrella Polar. La última vez que ocurrió fue en 1946, y los astrónomos esperan con gran expectativa la próxima explosión.
Astronomía para todos
Las noches de enero son ideales para la observación del cielo. Incluso si no logras ver los propios aparatos, seguir sus trayectorias inspira a descubrir nuevos objetos y amplía tus horizontes. Para quienes se inician en la astronomía, vale la pena considerar los mejores telescopios y cámaras para astrofotografía: la tecnología moderna acerca el cosmos como nunca antes.
Perseguir las sombras de las sondas espaciales no es solo un pasatiempo, sino una forma de sentirse parte de una gran travesía. Cada aparato encierra una historia de valentía, ciencia y la eterna búsqueda de lo desconocido. Sus trayectorias en el cielo recuerdan que la humanidad nunca se detiene y siempre busca nuevos caminos.
Si no lo sabías, el Telescopio Espacial James Webb es el telescopio espacial más grande y complejo jamás construido, desarrollado por un consorcio internacional formado por la NASA, la ESA y la CSA. Sus espejos únicos y sus instrumentos de infrarrojo permiten explorar las profundidades del universo, estudiar exoplanetas y el nacimiento de estrellas. La nave Europa Clipper está siendo desarrollada por la NASA para investigar en detalle la luna Europa de Júpiter, mientras que JUICE es un proyecto de la Agencia Espacial Europea enfocado en el estudio de las lunas heladas de Júpiter. Voyager 1 fue el primer objeto artificial en abandonar los límites del Sistema Solar y sigue siendo el mensajero más lejano de la Tierra.












