
En el corazón mismo de la Vía Láctea, donde la gravedad alcanza valores extremos y la densidad estelar desafía la imaginación, los científicos han registrado un fenómeno sorprendente. Cuatro objetos enigmáticos, ubicados en las inmediaciones del agujero negro supermasivo Sagitario A* (Sagittarius A*), continúan existiendo y muestran resistencia a las fuerzas de marea destructivas, desafiando así las expectativas. Este descubrimiento fue posible gracias al análisis de datos obtenidos con el avanzado instrumento ERIS, instalado en el Very Large Telescope (VLT) en Chile. Un equipo internacional de investigadores, liderado por Florian Peißker de la Universität zu Köln, realizó un estudio detallado de las órbitas y las características físicas de estos objetos, conocidos como G2/DSO, D9, X7 y X3.
Antes se creía que la proximidad a un agujero negro condenaba a la destrucción a cualquier estrella o nube de gas. Sin embargo, nuevas observaciones han demostrado que estos cuerpos no solo no han sido destruidos, sino que siguen moviéndose en trayectorias estables y mantienen sus propiedades. Esto pone en duda las antiguas creencias sobre el comportamiento de las estrellas en las condiciones extremas del centro galáctico.
Estrellas ocultas
Una atención especial de los científicos ha recaído sobre el objeto G2/DSO. Su emisión infrarroja y su envoltura de polvo llevaron durante mucho tiempo a los astrónomos a pensar que se trataba de una nube de gas común, destinada a fragmentarse al pasar por el pericentro — el punto de mayor acercamiento al agujero negro. Sin embargo, los datos espectroscópicos refutaron estas expectativas: G2/DSO mantuvo su forma compacta y no perdió brillo, lo que indica la presencia en su interior de una estrella joven, rodeada por un denso capullo de gas y polvo. Según los investigadores, precisamente esta cubierta protege al astro de los destructivos efectos de las mareas gravitacionales.
Otro objeto, D9, resultó ser el primer sistema binario confirmado cerca del centro de la Vía Láctea. El análisis de las líneas espectrales permitió precisar los parámetros orbitales y detectar los desplazamientos periódicos característicos de las estrellas dobles. Por ahora, ambos componentes del sistema permanecen estables, pero los modelos predicen una posible fusión en el futuro, lo que daría lugar a un astro de mayor masa.
Estabilidad inesperada
El objeto X7, anteriormente considerado como un fragmento de un flujo de gas, resultó ser otra estrella envuelta en una densa capa de polvo. Su forma alargada y su movimiento estable en órbita indican que no está siendo destruido, a pesar de su proximidad al agujero negro. Este descubrimiento llevó a reconsiderar la naturaleza de objetos similares en la región central de la galaxia.
El cuarto participante del estudio, X3, se encuentra un poco más alejado del centro y muestra signos de actividad propios de estrellas con disco de acreción y potentes vientos estelares. Durante el período de observaciones, su velocidad aumentó aproximadamente en 100 kilómetros por segundo, lo que podría indicar una interacción con el material circundante o la atracción de un cuerpo más masivo.
Vida en condiciones extremas
Los cuatro objetos continúan desplazándose en sus órbitas predichas con desviaciones mínimas: la precisión de los cálculos alcanza entre uno y dos por ciento. Esto significa que incluso en las inmediaciones de un agujero negro supermasivo, las estrellas y cuerpos similares pueden existir durante decenas de millones de años sin ser destruidos. Este resultado sorprendió a muchos expertos y abrió nuevas perspectivas para el estudio de la formación estelar en condiciones extremas.
Los astrónomos señalan que futuras observaciones con el telescopio espacial James Webb y el instrumento METIS, que será instalado en el Telescopio Extremadamente Grande (ELT), permitirán comprender mejor la naturaleza de estos objetos enigmáticos. Es posible que en los próximos años se logre registrar los primeros episodios de nacimiento de nuevas estrellas en el mismo centro de la Vía Láctea.
El futuro de la investigación
El descubrimiento de sistemas estelares estables cerca de un agujero negro supermasivo transforma nuestra comprensión de la dinámica y la evolución de las regiones centrales de las galaxias. Ahora, los científicos deberán averiguar cómo se forman y sobreviven estos objetos, así como el papel que desempeñan en el desarrollo de la Galaxia en su conjunto. Nuevas herramientas y métodos de observación prometen responder a estas cuestiones y, quizá, llevar a descubrimientos aún más inesperados.
Si no lo sabía, Sagitario A* es un agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, a unos 26 mil años luz de la Tierra. Su masa supera aproximadamente en cuatro millones de veces la del Sol. La Universität zu Köln es uno de los principales centros científicos de Alemania y participa activamente en investigaciones astronómicas internacionales. El Very Large Telescope (VLT) en Chile es considerado uno de los complejos astronómicos terrestres más potentes del mundo y se utiliza regularmente para observar objetos en el centro de nuestra Galaxia.












