
La comunidad científica está alarmada: uno de los principales dispositivos de la NASA que estudia Marte ha dejado de comunicarse de manera repentina. Desde el 4 de diciembre de 2025, la sonda marciana MAVEN no muestra signos de actividad, a pesar de numerosos intentos por restablecer el contacto. La última señal recibida, el 6 de diciembre, solo generó más interrogantes: los especialistas observaron que el aparato no se comporta como se esperaba.
Durante el análisis de los datos, se descubrió que MAVEN comenzó a girar sobre su propio eje, algo que no está previsto en su programa de vuelo. Además, la frecuencia de la señal sugiere un posible cambio en la trayectoria orbital. Esto podría indicar que la nave sufrió fallos técnicos que afectaron su orientación y estabilidad.
La misión MAVEN
Lanzada en noviembre de 2013, MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) llegó a Marte después de diez meses de viaje. Su principal objetivo es estudiar la atmósfera del planeta rojo y los procesos relacionados con su pérdida. Gracias a MAVEN, los científicos obtuvieron información valiosa sobre cómo y cuándo Marte perdió su atmósfera densa, que en su día permitió la existencia de agua líquida en la superficie hace miles de millones de años.
Tras completar su misión principal, la sonda continuó en funcionamiento, entregando nuevos datos sobre los vientos marcianos, tormentas de polvo y auroras polares. Además de la investigación científica, MAVEN cumple una función clave como repetidor, proporcionando comunicación entre la Tierra y los rovers Curiosity y Perseverance.
Problemas en órbita
La falla del MAVEN tomó por sorpresa a los especialistas de la NASA. La nave no solo dejó de responder a las órdenes, sino que, aparentemente, comenzó a girar, lo que podría causar una pérdida de orientación y complicaciones adicionales. El cambio en la órbita también genera preocupación: si MAVEN se desvía de la trayectoria prevista, será más difícil restablecer el control y la comunicación.
A pesar de los contratiempos, otras sondas orbitales continúan cumpliendo sus tareas. Mars Reconnaissance Orbiter, Mars Odyssey, así como las europeas Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter, permanecen operativas y apoyan las misiones científicas en la superficie de Marte.
Reacción de la NASA
La NASA ya ha tomado medidas para minimizar las consecuencias de la pérdida de MAVEN. En las próximas dos semanas se han programado sobrevuelos adicionales de otros orbitadores para garantizar la transmisión ininterrumpida de datos desde los rovers. Los equipos de Curiosity y Perseverance han ajustado sus planes para continuar las investigaciones sin demoras.
Mientras los expertos analizan la situación y buscan cómo restaurar el funcionamiento de MAVEN, la comunidad científica sigue con atención los acontecimientos. La pérdida de un instrumento tan importante podría afectar el ritmo del estudio de la atmósfera marciana y de las comunicaciones con los equipos que operan en la superficie.
El futuro de la misión
La cuestión sobre el futuro de MAVEN sigue sin resolverse. Si no se logra restablecer la comunicación, la misión podría considerarse finalizada. Sin embargo, la experiencia de años anteriores demuestra que los ingenieros de la NASA son capaces de encontrar soluciones poco convencionales incluso en las situaciones más difíciles. Por ahora, toda la atención está centrada en los intentos de reactivar la nave y averiguar las causas de su funcionamiento anómalo.
Si no lo sabía, MAVEN es uno de los proyectos clave de la NASA para investigar la atmósfera de Marte. La nave fue lanzada en 2013 y desde entonces ha proporcionado a los científicos una gran cantidad de datos únicos sobre el planeta rojo. Además de sus objetivos científicos, MAVEN desempeña un papel fundamental en la comunicación entre la Tierra y los rovers marcianos. Su misión ha marcado un hito importante en el estudio de la evolución de la atmósfera de Marte y en la búsqueda de rastros de agua en el planeta.












