
Ana Torroja, cuya voz alguna vez resonó en toda España como parte del icónico grupo Mecano, hace tiempo que cambió el bullicio madrileño por la vida tranquila en México. Desde 2014, la cantante, que el año pasado cumplió 65 años, vive al otro lado del Atlántico junto a su esposo Rafael Duque y su hija Jara. La mudanza fue en gran parte una medida obligada tras solucionar los conflictos con Hacienda española, lo que le costó a la artista 1,4 millones de euros.
Torroja reconoce que en América Latina la percepción sobre estrellas de su talla es totalmente diferente. Allí, un artista se mantiene como ídolo hasta el final de sus días, e incluso después de su muerte su fama solo crece. En España, en cambio, la audiencia, según ella, tiende a ‘pasar página’ rápidamente. Su relación con los excompañeros de Mecano, los hermanos Cano, la define como estrictamente profesional. A pesar de los años trabajando juntos y del éxito arrollador, tras los conciertos cada uno se iba a su casa. Ahora, incluso, todos viven en distintos rincones del mundo.
A la gran pregunta que lleva décadas rondando a los fans —si una reunión de Mecano es posible—, Ana responde con escepticismo. Considera que esa idea es prácticamente irrealizable. La cantante recuerda que los pocos intentos de reunir al trío, por una u otra razón, acabaron fracasando. Según ella, cada uno de los miembros lleva mucho tiempo con su propia vida, perfectamente organizada, y no tiene sentido volver al pasado. Torroja está convencida de que ahora ella representa lo único que le queda al público del legendario grupo, y que es ella quien tiene pleno derecho a interpretar los antiguos éxitos. Al fin y al cabo, nadie espera que los Rolling Stones dejen de cantar “Satisfaction”.
Su vida personal ha resultado mucho más armoniosa. Desde 2003 está casada con el ingeniero de sonido Rafael Duque, quien no solo es su mayor apoyo en la vida, sino que a veces también la ayuda en su trabajo. Ana describe a su esposo como el principal motor que siempre la impulsa a alcanzar nuevas metas. La boda fue de lo más original: la pareja se dio el “sí, quiero” a bordo de una goleta anclada frente a la costa de Mallorca. Los testigos de la ceremonia fueron sus allegados, amigos y los siete hermanos de la cantante. Dos años después, a los 45, Torroja se convirtió en madre por primera vez: con Rafael tuvieron una hija llamada Jara. Según cuenta la madre, la joven heredó su carácter aventurero y su amor por lo nuevo. Actualmente estudia finanzas en una universidad de la capital mexicana.
En 2022, a las distinciones artísticas de la cantante se sumó también un título aristocrático. Se convirtió en marquesa de Torroja, heredándolo de su padre. Este título fue creado por Francisco Franco en 1961 para su abuelo, el destacado ingeniero Eduardo Torroja Miret, en reconocimiento a sus méritos profesionales. Ana destaca que valora este reconocimiento como un homenaje a los logros de su antepasado, y no como un simple privilegio nobiliario, y se muestra tranquila frente a la polémica que ha generado este hecho.
Por ahora, la familia no planea regresar a España. En México, Ana Torroja está trabajando en su nuevo álbum, que se espera vea la luz en 2026. Será el primer disco en el que todas las letras han sido escritas por ella misma. De cara al 30 aniversario de su carrera en solitario, ya ha presentado al público dos sencillos que anticipan el comienzo de una nueva etapa creativa, llena de música e ideas frescas.











