
En Madrid se ha reavivado un conflicto político en medio de una tragedia nacional. La presidenta de la Comunidad Autónoma, Isabel Díaz Ayuso, insistió en celebrar una misa funeral en la catedral de La Almudena en memoria de las víctimas de los accidentes ferroviarios en Córdoba y Barcelona. La ceremonia está programada para el 29 de enero, dos días antes del acto funerario estatal oficial que tendrá lugar en Huelva, donde reside la mayoría de las víctimas. Esta decisión ha provocado una intensa reacción tanto entre los políticos como en la sociedad.
Ayuso declaró públicamente que no fue informada sobre los planes para la ceremonia estatal de duelo en Huelva y recalcó que el dolor por lo sucedido lo comparten todos los españoles, no solo los andaluces. En una carta al arzobispo de Madrid, señaló que la misa en La Almudena será símbolo de condolencia y solidaridad en nombre de todo el país. Sin embargo, su iniciativa fue rápidamente interpretada como un intento de acaparar la atención y utilizar la tragedia con fines políticos.
Acusaciones y respuestas públicas
La oposición en la Comunidad de Madrid no tardó en lanzar críticas. Representantes de los partidos de izquierda acusaron a Ayuso de explotar el dolor de las familias de las víctimas para obtener rédito político. En su opinión, la presidenta regional busca estar en el centro de atención a toda costa, incluso en situaciones de luto nacional. Manuela Bergerot, líder del grupo parlamentario Más Madrid, calificó las acciones de Ayuso como “vergonzosas” y la acusó de intentar provocar un nuevo conflicto en vez de mostrar empatía hacia las víctimas.
En respuesta a las acusaciones, Ayuso declaró que la misa es únicamente un acto de memoria y respeto, y considera inaceptables los intentos de la oposición de convertir una ceremonia religiosa en un debate político. Según afirmó, celebrar la misa en Madrid es importante para todo el país, y no solo para la capital. También subrayó que no piensa renunciar a su iniciativa pese a la presión.
Reacción de la Iglesia y las regiones
El arzobispo de Madrid, José Cobo, respaldó la iniciativa de Ayuso y confirmó oficialmente la celebración de la misa el 29 de enero. En una carta, invitó no solo a los familiares de las víctimas, sino a toda la ciudadanía madrileña a unirse en oración. Tres obispos de la provincia —Getafe, Alcalá y Madrid— asistirán a la ceremonia. Según los jerarcas eclesiásticos, este evento debe convertirse en un acto de unidad nacional.
Mientras tanto, en Andalucía y otras regiones más afectadas por la catástrofe, también se llevan a cabo actos de homenaje. En Córdoba, donde descarriló el tren, ya se celebró una misa en el municipio de Adamuz, y en los próximos días están previstas ceremonias en la catedral de Córdoba y en Málaga. En Huelva, donde falleció el mayor número de personas, el acto oficial de duelo nacional tendrá lugar el 31 de enero y se espera la presencia de las máximas autoridades del país.
Contexto político
El escándalo en torno a la iniciativa de Ayuso se intensificó por el carácter laico que tendrá el acto oficial de luto nacional en Huelva. Esto provocó el descontento de parte de la comunidad cristiana, que considera que la memoria de las víctimas debe ser honrada con una ceremonia religiosa. Ayuso aprovechó este sentimiento para subrayar la importancia de la misa en Madrid, lo que, según sus críticos, solo acentuó las diferencias entre regiones.
Al mismo tiempo, la dirección del Partido Popular respaldó a su compañera. Alberto Núñez Feijóo, hablando en otro acto conmemorativo, declaró que el silencio ante la tragedia no es la solución e instó a un debate abierto sobre las causas del accidente y la responsabilidad de las autoridades. También acusó al gobierno de invertir insuficientemente en la infraestructura ferroviaria y de ceder, presuntamente, ante las élites regionales en detrimento de los intereses del conjunto del país.
Repercusión social
La reacción de la sociedad ha sido diversa. En Andalucía, muchos interpretaron las acciones de Ayuso como un intento de apropiarse del derecho al luto, que en justicia corresponde a los habitantes de las regiones afectadas. En las redes sociales se encendieron debates sobre quién y dónde debe celebrar las ceremonias conmemorativas, y sobre la conveniencia de utilizar la tragedia para hacer declaraciones políticas. Algunos comentaristas señalan que este tipo de conflictos solo agravan el dolor de las familias de las víctimas e impiden la unidad nacional.
Mientras tanto, avanzan a buen ritmo los preparativos para ambas ceremonias. En Madrid se espera una gran asistencia, incluidos representantes de diversas fuerzas políticas y organizaciones sociales. En Huelva se prepara el acto de luto con especial esmero, recalcando que aquí residen la mayoría de las familias de las víctimas. Las autoridades de ambas autonomías subrayan la importancia del respeto mutuo y llaman a no convertir el duelo en un escenario de confrontación política.











