
La noche del sábado 20 de diciembre fue un auténtico terremoto musical para Madrid. En la sala La Riviera se reunieron quienes siguen de cerca el auge de la nueva ola del rock español. Al escenario subieron tres bandas cuyas raíces están en el barrio obrero de San Blas: Alcalá Norte, Greenclass y Los Amposta. Su unión no fue solo un concierto, sino todo un manifiesto de autenticidad y fidelidad a sus orígenes.
En los últimos años, Alcalá Norte se ha convertido en un verdadero fenómeno. Aunque la banda solo cuenta con un álbum, ya han llenado La Riviera tres veces seguidas. Esta vez, los músicos no solo interpretaron sus grandes éxitos, sino que también rindieron homenaje a quienes los inspiraron a seguir el camino de la música. Junto a ellos, compartieron escenario Greenclass y Los Amposta, grupos forjados también en las calles de San Blas, que entienden el verdadero valor de la amistad y el apoyo.
Los orígenes de Greenclass
Greenclass nació a principios de los 2000 en el colegio Obispo Perelló, entre los barrios de Quintana y La Concepción. El líder de la banda, Berto Herrero, recuerda que su mayor referente eran Oasis. Los integrantes estaban tan influenciados por el rock británico que en una ocasión a Berto incluso lo confundieron con Liam Gallagher en las calles de Londres.
El primer éxito llegó cuando su canción Who Is Who empezó a sonar en la radio. Pronto se formó una comunidad de seguidores en torno a Greenclass, y en las fiestas Independence fueron descubiertos por el DJ Daniless, quien terminó siendo el mánager del grupo. Fue en esa etapa cuando se forjó la amistad con los futuros miembros de Alcalá Norte. En una ocasión, tras una fiesta, Berto les propuso compartir un taxi hacia San Blas y se negó a que le pagaran el trayecto. Ese gesto quedó grabado para siempre y marcó el inicio de una relación sólida entre músicos de distintas generaciones.
El guitarrista de Greenclass, Roberto Jiménez, admite que volver al escenario tras ocho años sin tocar juntos fue una experiencia muy emotiva. Para él, es importante que ahora San Blas se asocie no solo con historias criminales de los años 90, sino también con la música.
El nexo de unión
René Sharrocks tuvo un papel clave en esta velada musical. Hoy es conocido como bajista de Depresión Sonora, miembro de Dharmacide y también toca en Alcalá Norte. Pero en sus inicios formó parte de Greenclass, donde se subió por primera vez a un escenario a los 17 años. En esta ocasión, René actuó con dos bandas, destacando que San Blas se está consolidando como un nuevo punto de encuentro para jóvenes músicos.
Sharrocks señala que antes toda la escena musical giraba en torno al centro de la ciudad, pero ahora cada vez surgen más proyectos interesantes en los barrios periféricos. Para él, es importante que precisamente San Blas marque el inicio de nuevas bandas que no temen ser auténticas.
Los Amposta y el espíritu del rock
Los Amposta es otro grupo surgido de las calles de San Blas. Su seña de identidad es la autenticidad y una pasión genuina por la música. Sobre el escenario, transmiten una imagen auténticamente rockera: pelo largo, chaquetas de cuero y una energía arrolladora. Sus conciertos muestran influencias del rock español clásico e incluso ciertos matices andaluces, especialmente cuando se suma el vocalista Fran Cerro.
Los miembros de Los Amposta se definen como “auténticos chicos de San Blas” para quienes lo esencial es ser honestos consigo mismos y con el público. Esa autenticidad y ausencia de artificios les está ganando cada vez más seguidores.
Alcalá Norte: los nuevos héroes
Las principales estrellas de la noche son Alcalá Norte. A pesar de contar con una discografía modesta, la banda se ha convertido en un símbolo de la nueva ola del postpunk madrileño. Su éxito se debe en gran parte a su habilidad para utilizar las redes sociales: el bajista Pablo Prieto comenzó gestionando una cuenta de Twitter que rápidamente ganó popularidad gracias a los memes y publicaciones irónicas.
El guitarrista Carlos Elías, conocido como Doctor Music, hasta hace poco trabajaba como médico en un ambulatorio de Madrid. Reconoce que para él lo más valioso es el reconocimiento de sus colegas músicos, más allá de la fama masiva. En el grupo, cada uno sigue siendo auténtico, sin ajustarse a los estándares de la industria.
En Alcalá Norte no hay un solo estilo ni una imagen fija: cada integrante es único y eso se ha convertido en su mayor fortaleza. No temen ser diferentes y afirman abiertamente que el éxito llega a quienes no tienen miedo de destacar.
Inspiración y legado
El vocalista de Alcalá Norte, Álvaro Rivas, agradece a Greenclass por haberle inspirado a iniciarse en la música. Recuerda cómo en su momento imitaba el estilo de Berto Herrero y soñaba con pisar escenarios grandes. A pesar de su creciente popularidad, Rivas se mantiene humilde y cree que el verdadero éxito pertenece a quienes saben mantener la humanidad.
La noche en La Riviera fue para todos los presentes no solo una celebración, sino también un símbolo de relevo generacional. Greenclass, quienes han inspirado a muchos músicos jóvenes, pusieron punto final a su historia con este concierto. Según Bertó Herrero, la decisión fue tomada para preservar la amistad y priorizar sus vidas personales.
El cierre de la velada llegó cuando Greenclass proclamó de nuevo desde el escenario: «Somos de San Blas». Luego subieron Los Amposta y, finalmente, Alcalá Norte, quienes ahora se consolidan como los nuevos referentes de la escena madrileña. Su energía y autenticidad convirtieron este concierto en un acontecimiento del que se hablará durante mucho tiempo.










